Este fin de semana, las siglas de moda van a ser PP. No las del partido político, sin embargo, sino la de Papelería Porras. Se esperan grandes colas de vigueses comprándose caretas, pelucas, gafas y bigotes postizos. En buena parte, afiliados populares y del BNG, deseosos de acudir a la manifestación, pero obligados a disfrazarse el próximo martes, en lo que se espera el primer gran desfile del Carnaval. Este año, el Entroido viene con una semana de adelanto.
La manifestación del alcalde, más que una marcha reivindicativa, va a parecer la cofradía de Os Tarteiras.
«Oiga, ¿usted no es ese concejal del PP que presenta muchas mociones?», preguntará el viandante al señor del matasuegras tras la pancarta. «No, no, se equivoca usted; yo soy de la charanga de Candeán», responderá el manifestante, embozándose aún más tras la peluca.
El caso será uno más en el ridículo al que vamos a asistir. Resulta difícil organizar un engendro tan mal planteado como lo que nos espera el martes, de Vía Norte a la Porta do Sol.
Porque uno puede estar en contra de la fusión de las cajas, y aun estar convencido de que la Xunta lleva décadas marginando a Vigo. Pero otra cosa es ir dando la cara a la cosa que ha montado Caballero.
Para empezar, no sabemos ni quién convoca la manifestación. Porque en las cuñas y anuncios se obvia este dato, por más que parece iniciativa directa de la Alcaldía. Desde luego, la otra parte del bigobierno municipal pasa olímpicamente.
Tampoco sabemos qué lemas van a corearse. Unos amigos, de humor más negro que su reputación, quieren ir a la marcha con la pancarta: «Los huérfanos de Haití, con Caixanova». Ignoramos, también, si se cantará el himno de Manuel Sirera. O terminará la marcha con «Puerto de Vigo», de Los Unidos.
Mucho menos nos alcanza el intelecto a comprender qué masas se darán cita en el evento. Porque, teóricamente, rechaza lo rechaza el 66 por ciento de la Corporación (PP y BNG). Tampoco la apoyan sindicatos como la CIG. Y, con el cariño que la Federación Vecinal le tiene al alcalde, es dudoso que este sector se movilice. Como, encima, llueva, la magnitud del despropósito va a ser olímpica.
O Abel Caballero tiene ases en la manga que desconocemos, o esto va a ser un fracaso. Por decisión propia, o mal asesorado, parece llevarnos a todos los vigueses a hacer el ridículo. A menos que funcione el efecto Porras. Y los cargos de PP y BNG que tampoco están por la fusión, pero callan, se animen a participar, con sus correspondientes disfraces. Si es así, tal vez se anime la comparsa.