La ría de Vigo es el campo de pruebas de nuevos sistemas para controlar los vertidos en el mar. Un grupo de investigadores gallegos, portugueses y franceses soltaron dieciséis boyas que ganan en precisión. La investigación que empezó ayer por la mañana trajo a la memoria el Prestige , cuando la enorme mancha de chapapote recorría la costa gallega sin que se pudiera predecir hacia dónde. Eso es lo que evita el nuevo sistema, que involucra al Intecmar, Cetmar -coordina el proyecto-, MeteoGalicia, la Universidade de Vigo (instituciones gallegas), el Cedre francés, el Hidromod y el Instituto Superior Técnico de Portugal.
Las boyas se encontraban ayer por la tarde en la parte sur de la ría. Como no había ningún vertido contaminante real, se emplearon dos colorantes, uno rojo y uno verde. Los técnicos estuvieron siguiéndoles la pista desde el helicóptero del Servizo de Gardacostas.
Pero el nuevo sistema evita que las hélices tengan que sobrevolar las manchas contaminantes. Envían una señal que se recibe en una base. Esto resulta especialmente útil cuando las condiciones atmosféricas impiden que un helicóptero salga a mar abierto, o incluso por la noche. De hecho, a través de la página web de Intecmar se pueden seguir las boyas.
Hoy por la mañana ya las recogen para empezar a extraer conclusiones. Servirán para diseñar un sistema que siga con más precisión la deriva de un vertido, pero también para trazar modelos de predicción y saber qué tipo de balizas usar en cada momento.