«A nosotros nos tocó transformar el estigma»

Á.?P.

VIGO

02 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Empezaron a trabajar en el Rebullón en 1977, cuando manicomio rimaba con condena. Cuando el coordinador de salud mental del Chuvi, Javier Pérez Montoto (Oviedo, 1948) y el jefe de psiquiatría del Nicolás Peña, Tiburcio Angosto Saura (Cartagena, 1949), llegaron a Vigo los enfermos mentales eran solo locos y sufrían una gran marginación social.

-Pero se sigue hablando de «los locos»...

T.?A.

Es que cuando hablamos de una receta de cada cuatro o del 20% de los pacientes metemos cosas como cuadros de ansiedad o insomnio... J.?P.?M. Es muy diferente el perfil de la persona que va a las unidades de salud mental de los que vienen al hospital. A las primeras van pacientes con problemas que nosotros decimos «de la vida cotidiana»: con estrés, que no duermen, patologías más neuróticas que psicóticas. Ahora igual que se va a otro especialista, van al psiquiatra.

-¿Ser psiquiatra requiere un compromiso especial?

T.?A.

Hay una generación de psiquiatras a los que nos tocó transformar las instituciones y la forma de ver la patología, lo que se llama el estigma. Nos quemamos mucho las pestañas para conseguir que los antiguos manicomios fueran desapareciendo. El Sistema Nacional de Salud no cubría las enfermedades mentales. J.?P.?M. No solo teníamos que ser médicos, sino que estábamos comprometidos con la renovación de las instituciones y los derechos de los enfermos mentales. Es difícil ser psiquiatra sin sensibilidad, irse a casa y cerrar y olvidarse.

-¿Las enfermedades mentales se curan?

T.?A.

¿Un diabético se cura? ¿Y un hipertenso? Nuestro sistema de curación no se puede medir, por ejemplo, como en una fractura. En nuestros casos hablamos más de estabilización. Hay personas con enfermedades mentales que salen adelante, llevan una vida normal.