Los damnificados de la remontada

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La remontada del Celta coincide con el ostracismo de dos de los jugadores que más habían brillado a mediados de la primera vuelta. Roberto Trashorras guió el despertar celeste, pero desde la derrota en Las Palmas ha perdido la titularidad. Jonathan Vila fue la sorpresa agradable del campeonato, pero su estrella se apagó cuando cayó lesionado el 12 de noviembre en el estadio de Montjuich coincidiendo con la eliminación copera de los vigueses.

Roberto Trashorras está viviendo su particular vía crucis en Vigo. Llegó con un contrato de larga duración y como la nueva referencia del equipo. Le costó despegar y fue uno de los cuestionados por el mal arranque celeste, pero terminó asentándose como media punta y convirtiéndose en uno de los artífices del despertar el Celta. Sin embargo no sobrevivió a la derrota de Las Palmas. Pepe Murcia le señaló directamente diciendo que «Trashorras se ha maniatado él solo». Al partido siguiente cambió el sistema de juego y el lucense desapareció del once. Ya lleva tres encuentros como suplente y tan solo participó unos minutos en la recta final del encuentro ante el Hércules. En Mendizorroza ni eso.

Sí jugó Jonathan Vila un par de minutos ante el Alavés, pero el rol del porriñés en el equipo ha sufrido un giro inesperado. El canterano fue la sorpresa agradable. Comenzó sin jugar, pero aprovechó el partido de Copa con la Real Sociedad para reivindicarse y quedarse con un puesto en el doble pivote. En ocho días, con tres partidos, jugó más que en toda la Liga anterior, pero cuando mejor estaba llegó una lesión que lo ha tenido parado durante mes y medio. Un lance con la eliminatoria perdida ante el Espanyol le provocó un esguince en la rodilla derecha que frenó su progresión.

Y a la vuelta se ha encontrado con un escenario de lo más adverso. Pasó de ser el acompañante de Rosada a ocupar el papel de cuarto mediocentro por detrás de Oubiña. De hecho, ante el Alavés Borja fue el primer centrocampista en saltar al campo y él no entró hasta la antesala del descuento. Tan solo Renán, que ha desaparecido del mapa parece estar por detrás de él.

Ninguno de los dos ha alzado la voz. Trashorras ha repetido en las últimas semanas que le gustaría jugar pero que asume una situación que no estaba acostumbrado a vivir en los últimos tiempos teniendo en cuenta el papel de líder que ejercía en Gran Canaria. Vila siempre se ha movido entre la discreción, incluso el curso pasado cuando no contaba para ninguno de los cuatro entrenadores que tuvo el equipo.

Los dos representan el lado oscuro de un equipo que enfilado la directa hacia la cima y en donde jugadores como David Rodríguez o Dani Abalo representan en estos momentos el lado contrario.

Con la baja del talaverano podría abrirse un resquicio para que Trashorras pudiese pugnar por la media punta, pero parece difícil. Quizás Ghilas o incluso el casi inédito Maris Verpakovskis puedan estar en estos momentos un paso por delante. Lo de Vila parece más crudo. Si hay movimiento de pieza en el doble pivote nadie duda de que será Borja Oubiña.