La rotulación pendiente

J. Santos CANGAS

VIGO

Reportaje | Renovación del callejero El nuevo «rueiro» de Cangas, que resolverá un problema que denuncia desde hace años Correos, conllevará poner nombre a unas quinientas calles y caminos y numerar miles de viviendas

15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a empresa Laya entregó al gobierno cangués los planos del nuevo callejero municipal, una vieja demanda de los vecinos y de Correos, cuyos repartidores se ven reducidos en muchos casos a adivinar a qué viviendas corresponden las direcciones que aparecen en las cartas., especialmente en el rural del concello. El nuevo «rueiro» conllevará la rotulación de cerca de 500 calles y caminos y la colocación del número en miles de viviendas. El alcalde dice que el Concello «fará un esforzo» para asumir el coste de este trabajo. Uno de los objetivos es homogeneizar los rótulos. El nombre de los caminos y calles se acordó con las asociaciones de vecinos. Se utilizarán aquellos que los parroquinos usan desde siempre, aunque no consten oficialmente en el departamento de estadística. Las calles llevarán un rótulo en azul con el escudo de Cangas y el nombre de la calle. Las viviendas llevarán la placa con su número también en azul. Aunque el callejero va a ser expuesto al público para posibles alegaciones tras su aprobación en el próximo pleno, el alcalde dice que se realizará de inmediato la rotulación de una de las zonas problemáticas, la llamada calle David Cal, en Vilariño. Las placas se encargarán la próxima semana y se colocarán en cuanto estén disponibles. Para tener una idea de la magnitud del problema, basta decir que la numeración de las casas en los barrios de Cangas se resolvió por el sencillo procedimiento de indicar el barrio y un número, lo que en la práctica obliga a los carteros a conocer por su nombre a todos los vecinos. Cuando se apruebe definitivamente el «rueiro», cada calle o camino en el que exista una vivienda tendrá su nombre y cada casa y cada solar, el número que le corresponda. El callejero contempla un total de 30.000 números. El problema no es sólo del rural. En las calles Gondomar. Redondela y Baiona habrá que cambiar el sentido de la numeración. Empezará en la confluencia con la calle Noria, en donde finaliza ahora. La razón es que estas calles se están prolongando hacia el centro, lo que obligaría a recurrir a los números negativos. El trabajo realizado por Laya le costó al concello 28.000 euros.