El ingenio se adelantó a la ayuda oficial y científica

La Voz

VIGO

La madeja del Prestige también se tejió en Vigo al margen de las soluciones oficiales. Al menos durante las dos primeras semanas, cuando decenas de empresas, grandes y pequeñas, y organizaciones como la Cooperativa de Armadores de Vigo volcaron sus esfuerzos en la búsqueda de métodos y sistemas novedosos. Muchos de ellos funcionaron y acabaron convenciendo a la Adminsitración, que solicitó la ayuda de los barcos de Pescanova, o que admitió el uso de aparejos confeccionados a mano como barreras en el mar. Empresas belgas, suecas, sevillanas y vascas visitaron las costas de Vigo y O Morrazo presentando sus patentes e inventos varios para arrancarle el chapapote a las rocas o facilitar la extracción del crudo en el mar. Una vez más, el ingenio de los gallegos se superó.