El vigués, descendiente del hidalgo a cuya familia perteneció el Pazo de Castrelos, pide una calle para su antepasado desde hace cinco años sin obtener respuesta.
22 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Hace cinco años que Antolín Gago de Mendoza pelea con el silencio administrativo del Concello de Vigo. Fue entonces cuando por primera vez solicitó una calle en la ciudad para recordar a su ilustre antepasado, el hidalgo marinense que defendió Vigo al lado de Cachamuiña y Carolo. La indignación de Antolín ha subido muchos grados en las últimas semanas al saber que por iniciativa del concejal Carlos Príncipe, el callejón que rodea el Marco se llamará calle de Londres. -¿Por qué le molesta tanto? -Porque es una vergüenza hasta para los ingleses. Vinieron aquí a ultrajarnos y masacrarnos y ahora les ponemos una calle. Ellos tienen una calle de Vigo en Londres, pero es para recordar su victoria. -¿Quién era Juan Gago de Mendoza? -El único defensor, la única fuerza en Marín que salvó la vida de su pueblo contra los invasores ingleses que vinieron aquí a ultrajar y robar. Tenía barcos corsarios con sus cañones, y fue puesto por el rey Carlos IV a luchar contra los invasores. Además, fue un héroe destacado en la reconquista de Vigo, al lado de Cachamuiña y el Carolo. Cuando éste cayó fulminado, Gago recogió el hacha que llevaba y se la entregó a Cachamuiña. Juan Gago se volvió loco y a golpes de culata peleó como un valiente. Su Majestad El Rey le dió el título de Capitán porque salvó muchas vidas y escondió en Pontevedra la plata que iba en los barcos antes del saqueo. -¿Cuál es su parentesco con el noble? -Yo soy descendiente de los Gago de Mendoza, de Pontevedra. Mariana de Mendoza Soutomayor y Antonio Gago Figueroa tuvieron 12 hijos, y uno de ellos, Francisco, es el que me proyectó a mí mis genes, mi linaje. Juan Gago de Mendoza (1761-1833) tiene dos calles muy dignas en Marín y Pontevedra. Por la cultura de la ciudad y por memoria de mis hijos quiero seguir haciendo historia, por eso pido una calle para él en Vigo. En el 98 lo solicité en el Concello y nunca recibí respuesta, ni positiva, ni negativa. Es una vergüenza. El último con el que hablé fue Príncipe. -¿Cómo fue su encuentro con el concejal de Cultura? -El Día de la Constitución del 2000 fui a buscarle a la recepción en el pazo de Castrelos. Me prometió que me llamaría en enero, y pasó enero del 2000, del 2001, del 2002 y aún sigo esperando. Se burló. Me engañó. No tiene palabra ni honor. Es una falta de respeto a mí y a todas las instituciones que me apoyan y me preguntan ¿cómo va lo de la calle? Luego van y le ponen a una plaza de Vigo el nombre de un bicho, de un gusano, de ¡una miñoca...! Es increíble habiendo personas ilustres que entregaron su vida por los demás. Además, el Pazo Quiñones de León es todo de los Mendoza, desde 1678 a 1918 año en que murió Fernando Quiñones, su descendiente.