La firma considera «absolutamente estratégico» el papel del puerto en la salida de vehículos al mundo La fábrica de Citroën está consolidando a la provincia de Pontevedra como la cuarta más exportadora de España, con 692.000 millones de pesetas (4.159.003.762,34 euros) en ventas al exterior durante los nueve primeros meses del 2001, a falta de los datos del cierre del año, todavía no disponibles, según el Ministerio de Economía. Las ventas al extranjero se realizan principalmente a través del puerto lo que hace decir a Javier Riera, director de la fábrica que «el transporte por mar es absolutamente estratégico» para la factoría. El director de la empresa considera necesario también la potenciación de los trenes de mercancías.
08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La provincia de Pontevedra está acortando distancias con la de Valencia en cuanto a capacidad de exportación. Mientras la provincia levantina facturó al extranjero durante los nueves primeros meses del año 913.000 millones de pesetas (5.487.240.513,02 euros), Pontevedra va 200.000 millones de pesetas (1.202.024.208,77 euros) por detrás. Aventajada en primera posición figura Barcelona, con 3,3 billones de pesetas (19.833,40 millones de euros) en ventas al exterior, seguida de Madrid, con 1,5 billones de pesetas (9.015,18 millones de euros). La planta automovilística de Vigo representa el 50% de la exportación gallega. Producción a tope El Centro de PSA Peugeot Citroën de Vigo producira 2.050 unidades diarias en este año y contará con una plantilla de alrededor de 10.000 trabajadores, según aseguró, Javier Riera, quien considera que con ambas cifras se alcanzan «los máximos razonables» para la planta automovilística viguesa. Riera también destacó que alrededor del 90 por ciento de las unidades fabricadas durante este año 2002, que rondarán las 475.000 se destinarán a la exportación, con un mercado de destinos «muy diversificado» y tan remotos que van desde las islas Seychelles a Malasia o Nueva Zelanda. El director de la empresa destacó el positivo «comportamiento social» que se produjo en la planta «con una mentalidad abierta a la flexibilidad y solidaridad» y la presencia de jóvenes y mujeres. Además, por primera vez se firmó un convenio colectivo con una vigencia de tres años y la factoría no paró en agosto.