El puerto vigués recibe el 65% de las capturas de Galicia y domina abrumadoramente la producción de congelados Galicia es la tierra del mar, y Vigo se ha ganado durante décadas el derecho a ser la capital de la pesca gallega. En la actualidad, el puerto de Vigo (O Berbés) es el líder español en descargas de pescado fresco y congelado, con 556.000 toneladas. Esta cifra supone el 65% de las capturas de la flota gallega. La diferencia se torna abismal cuando se comparan los parámetros correspondientes a pesca congelada: de las 500.000 toneladas que llegaron a los puertos de Galicia el pasado año, 474.000 tuvieron como destino Vigo, según datos de la Autoridad Portuaria. De este modo, la ciudad olívica está muy cerca de competir por el liderazgo europeo de los congelados, merced a la actividad de compañías de la talla de Pescanova, Vieirasa y Alfageme.
16 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El idilio entre Galicia y el mar ha resultado extremadamente productivo. No en vano el sector pesquero y sus industrias derivadas dan trabajo en tierras gallegas a 35.000 personas de forma directa y más de 125.000 de modo indirecto. La importancia del mar se acentúa en Vigo, que ostenta el liderato nacional en descargas de pesca fresca y, sobre todo, congelada. Las empresas viguesas han conseguido dominar con autoridad un sector que aporta anualmente más de 155.000 millones de pesetas, de los que 132.000 proceden del congelado. La profunda crisis de la flota gallega, motivada por la extinción de acuerdos internacionales, ha golpeado fuertemente a Galicia. Sin embargo, Vigo ha podido sobrevivir dignamente al descalabro merced a la actividad de las empresas de conservas y congelados. La línea marcada por Pescanova, que controla el 60% del mercado español, ha supuesto una revolución en el sector. A la sombra de Pescanova se han desarrollado grandes compañías como Bernardo Alfageme, Eduardo Vieira, Pescapuerta, Pereira, Frioya e Iberconsa. La irrupción de la acuicultura en el último lustro ha ampliado las fuentes de riqueza de la ría de Vigo. El cultivo del rodaballo y del mejillón proporcionan pingües beneficios a la ciudad olívica, que ha duplicado su actividad acuicultora. Por el contrario, otros subsectores viven una situación de incertidumbre. Es el caso de la flota palangrera que opera en Marruecos. El fracaso de las negociaciones con el reino norteafricano ha dejado varada a gran parte de la flota de O Morrazo y A Guarda. Con el pez espada ocurre algo similar. De momento, peligran los 15.000 millones que ingresa anualmente esta flota, que tiene sus sedes en Vigo y puertos cercanos, como A Guarda y Marín.