Virgencita, que me quede como estoy

REDACCIÓN VIGO

VIGO

CRISTINA PAZ

Marineros de toda la comarca se encomiendan a su patrona en un año de dificultades para el sector de la pesca Los trabajadores del mar sacaron ayer a navegar a su patrona por toda la ría. Para los marineros de fe fue algo más que un paseo de cortesía. Y es que muchos de ellos aún viven esperando el milagro. No el de los panes y los peces, sino el de la renovación del acuerdo de pesca con Marruecos, el de una buena campaña sin restricciones en Argentina o el final de los siniestros mortales en aguas del Gran Sol. Los más afortunados, los que todavía tienen trabajo y pueden salir a faenar, más que milagros, lo que pidieron fue una tregua para el castigado mundo del mar: «Ni más rico ni más pobre, virgencita, virgencita, que me quede como estoy».

16 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Marineros de A Guarda, Baiona, Vigo, Cangas, Moaña... Todos celebraron ayer el día grande de la Virgen del Carmen con procesiones por tierra y mar, ofrendas florales, himnos, rezos y emocionados recuerdos por los que no han regresado a tierra. Es lo habitual en todas las celebraciones en honor a la patrona, aunque este 16 de julio los trabajadores del mar aprovecharon la ocasión para pedir a la virgen marinera algo de protección extra para los duros tiempos que se avecinan. Esperando el milagro La jornada fue especialmente significativa en la comarca de O Morrazo, la zona más castigada por la crisis con los vecinos de Marruecos. La paralización de la flota afecta a cerca de un millar de pescadores. Muchos de ellos han recibido ayudas o han encontrado trabajos alternativos durante la larga espera para la renovación de un acuerdo de pesca que, probablemente -a pesar de la disposición manifestada por Marruecos para abrir una nueva etapa de negociaciones-, no llegará nunca. Otros se resignan a la prejubilación y cerca de 200 se encuentran en paro. Los más devotos aún esperan el milagro que impida el desguace de medio centenar de barcos. A ello dedicaron ayer muchas de sus plegarias. Pero la patrona tiene muchos flancos abiertos y muchos asuntos que atender de este castigado mundo del mar. Los que tienen la suerte de seguir faenando también rezan, porque en el mar nunca hay nada seguro. Pan para mañana Muchos pescadores temen que Argentina imponga la ley del embudo, y frene las espectativas de pesca de las embarcaciones españolas. Otros, los que navegan por aguas del Gran Sol lo que piden es protección para sus barcos. En lo que va de año, los continuos temporales se han cobrado cerca de un centenar de vidas de marineros españoles. La mayoría de ellos eran gallegos y faenaban en los peligrosos caladeros, a miles de millas de distancia. Es la dura vida del mar. Y aún dicen que el pescado es caro.