Las bacterias humanas que se transmiten a los «smartphone» podrían utilizarse como sensores de la salud de los usuarios
25 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Parecía de sentido común, pero había que demostrarlo. Y esto es precisamente lo que han hecho un grupo de investigadores de la Universidad de Oregón en un estudio que apenas deja lugar a dudas: usted y su teléfono móvil comparten microbioma. O, lo que es lo mismo, hasta el 82 % de los microorganismos que habitan en su pulgar y en su dedo índice, los más utilizados en el uso de las pantallas, conviven también en su smartphone. Para probar esta conexión biológica, los científicos efectuaron un experimento en el que realizaron la secuencia genética de los microbios del pulgar y el índice de 17 hombres y mujeres, así como de los encontrados en las pantallas táctiles de sus móviles. Las bacterias más abundantes de las más de 7.000 tipos diferentes halladas en 51 muestras pertenecen al grupo de los firmicutes, como diversas especies del género Streptococcus, habituales residentes de la boca, o de Staphylococcus. Del tipo actinobacteria, las más habituales son las Corynebacterium, habituales de la piel humana. También había una presencia significativa de otras grandes familias como las proteobacterias, fusobacterias o las bacteroidetes. Aunque muchas de este último filo están presentes en el aire o el suelo, otras abundan en las heces de los seres de sangre caliente, como los humanos.
«El tamaño de la muestra fue pequeño, pero aunque los hallazgos eran intuitivos resultaron muy reveladores», explica James Meadow, el autor principal de la investigación. «Este proyecto -indica? es una prueba de concepto para comprobar si las posesiones que más utilizamos tienen un microbioma parecido al nuestro. El objetivo final del experimento es ver la posibilidad de usar los efectos personales para monitorizar de forma no invasiva la salud y nuestro contacto con el medio ambiente».
Sensores bacterianos
De lo que se trata, en esencia, es de poder llegar a utilizar los smartphone como sensores bacterianos y del estado de salud de los usuarios. Otros usos podrían incluir la tecnología de secuenciación en tiempo real para realizar el seguimiento de los teléfonos móviles de los trabajadores sanitarios y de las visitas hospitalarias y evitar así que transporten patógenos al interior de las instalaciones médicas. Esta tecnología también podría utilizarse como chivato ante una potencial amenaza biológica o frente a fuentes inusuales de microbios.
Los investigadores se quedaron intrigados con un dato. Los móviles de las mujeres tenían una mayor presencia de determinados géneros de actinobacterias. Pero lo que les desconcertó del todo es que su grado de conexión microbiana era mayor que entre los hombres, con porcentajes de coincidencia mayores. Los biólogos no tienen respuesta a este último hecho, aunque todo parece indicar que está relacionado con el posible mayor uso del móvil por parte de las mujeres.