El chófer, cosa del pasado

redacción / la voz

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Cada ángulo exterior del CATS tiene un escáner.
Cada ángulo exterior del CATS tiene un escáner. Jerome Dorkel < / span>efe< / span>

Estrasburgo tiene en pruebas un autobús sin conductor y una villa inglesa presentó sus futuras cápsulas móviles

09 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Es un gato, pero no uno cualquiera. CATS (gato, en inglés) son las siglas del Sistema de Transporte Urbano Alternativo, un bus eléctrico que no tiene conductor y que desde el mes de diciembre recorrerá los 2,3 kilómetros que separan el campus de Estrasburgo del parque de innovación de la ciudad, donde trabajan y estudian 7.000 personas.

El de CATS es un experimento europeo en su última fase, y durante cinco meses se probará en esta localidad. Después estará otro período en Formello (Italia) y Ploiesti (Rumanía), para, a finales del próximo año, comenzar a comercializarlos en cualquier lugar.

Tiene capacidad para diez personas, que pueden reservar plaza a través de una app, y como ahora está en periodo de pruebas, es gratuito. Este gato hace una ruta fija a 15 kilómetros por hora y con cuatro paradas, y el alcalde de Estrasburgo lo ve con tan buenos ojos que no descarta comprar algunas unidades para que recorran la zona peatonal de la ciudad. Porque igual que los mininos, los CATS pueden moverse entre la gente, no solo por la calzada como un coche cualquiera. Cada ángulo exterior dispone de un escáner con un alcance de 200 metros, un sistema de odometría (que mide lo que recorren las ruedas) y GPS integrado para su localización.

El modelo Navia, que se presentó ayer, está realizado por la empresa Induct, que lo ha puesto en la calle después de veinte prototipos, y cuenta con financiación de la UE y socios europeos (institutos de investigación tecnológica de Francia, Italia, Suiza e Israel). Como buen experimento, cada Navia tiene un coste muy alto, 200.000 euros, pero Induct asegura que el precio «se reducirá notablemente con la comercialización».

Cápsula en Inglaterra

La de Navia no es la única novedad en transporte urbano sin conductor. La ciudad británica de Milton Keynes, en Buckinghamshire, anunció que en el 2015 contará con unos veinte vehículos, cápsulas casi, que transportarán a las personas de dos en dos entre la estación de tren y el centro comercial de la localidad, una milla (1,6 kilómetros) cuesta arriba, que lleva unos veinte minutos andando. Estos vehículos sin conductor (que se llaman Pod) tienen un aspecto que recuerda a los coches Smart, pero con un parabrisas interactivo que permite jugar, leer la prensa o revisar el correo de camino al destino. También es un tranporte que convive con los peatones y va despacio, a unos 19 kilómetros por hora; en la localidad que lo ha presentado se calcula que cada billete costará unos 2,3 euros, y, al igual que el modelo de Estrasburgo, se reservará plaza vía app.