Problemas en el sector derecho

Ningún lateral convence a Anquela, Lampropoulos hace aguas y falta un interior


La jugada lo tiene todo. Arranca en un cambio de orientación frustrado por la mala calidad del pase y la elección del receptor. El balón enviado por Lampropoulos subió mucho, dando tiempo a que el marcador de Aketxe alcanzara en ventaja la posición del vasco, vencido sin plantar cara en el duelo por alto. De la intercepción y un rechace de Montero salió otro duelo, este a ras de césped, que el Deportivo volvió a perder. Bergantiños llegó más tarde que Nacho Méndez, y Vicente, confiando quizá en su compañero, se desentendió de la vigilancia de Manu García para ganar terreno hacia el lado incorrecto: la portería local. El cuero le cayó al talentoso jugador del Sporting, que ganó así metros sin oposición.

El problema aún tenía remedio: tres atacantes asturianos se enfrentaban a la zaga de cuatro del conjunto coruñés. Bóveda, sin adversario en su zona, optó por abandonar el carril y salir a frenar el avance del portador de la pelota. A su espalda, Montero se aproximaba a Lampropoulos, quien se había emparejado a Djurdjevic, principal amenaza del rival. El punta serbio hizo entonces una maniobra sencilla: rodeó al griego y se abrió hacia el lateral desprotegido, sin que el central del Dépor le prestara atención. Cuando recibió de Manu García, el ariete tuvo tiempo de colocar el cuerpo para, en un solo gesto, completar el remate e iniciar la celebración.

Cadena de errores que disecciona el sector del campo que más disgustos ha dado a Anquela en el arranque de campaña. Empezando por las plazas más próximas a la cal. Ni Bóveda ni David Simón acaban de convencer al técnico vasco, quien ha empleado tres veces al vasco, dos al canario y un rato a Borja Galán. El futbolista recuperado del Alcorcón ya había sido avisado de que podría acabar integrado en la última línea si el partido de El Molinón lo requería. Así sucedió, una vez que el Dépor se vio en desventaja y el míster entendió que al ocupante del carril le faltaba profundidad.

Lo cierto es que Bóveda puso mucho de su parte para agradar en la transición ofensiva, incorporándose una y otra vez pese a la obstinación de Mollejo en la acción individual. El joven cedido por el Atlético no prestó atención a las indicaciones del veterano, que le doblaba reclamando el cuero para centrar.

La falta de entendimiento, explicable atendiendo al escaso rodaje, se sumó al tanto inicial y convirtió al 24 en el tercer hombre a reemplazar. El entrenador visitante, necesitado de un gol salvador, no recurrió a Simón, relegado al banquillo tras el penalti frente al Albacete, sino que mandó al césped un extremo y ordenó a Galán retrasarse al lateral. La falta de aptitudes defensivas del madrileño dificultan que su reubicación se consolide y disparan las opciones del paso al frente de Valín, uno de los fabrilistas que más convencen a Anquela.

Esperado regreso de Somma

El único jugador del filial que por ahora ha sido alistado de inicio ha sido Mujaid. El central, sin embargo, pena su discreto rendimiento en Vallecas y ni siquiera entró en las convocatorias ante el Albacete y el Sporting, pese a la urgencia por tapar el hueco que deja la última baja de Somma.

Pese a que el italiano es propenso a los problemas físicos, la dirección deportiva entendió que, incluso si Nolaskoain se instalaba en la medular, el eje de la zaga quedaba cubierto por Montero, Lampropoulos y el Fabril. Si Mujaid no recupera la confianza, todo queda en pies del griego, de rendimiento realmente pobre en el arranque del campeonato.

Por delante, el equipo precisa además un interior que acompañe a Gaku en el nuevo 4-1-4-1. Si es Aketxe, como sucedió en algunos tramos del choque del domingo, el Dépor gana en creatividad a costa de músculo. Bergantiños vería multiplicarse la cantidad de terreno a abarcar salvo que el japonés y el vasco hiciesen crecer sus prestaciones sin balón.

Peru Nolaskoain y Longo se suman al grupo en la primera sesión de una dura semana

La plantilla del Deportivo arrancó ayer una semana especialmente exigente en la que deberá hacer bueno el punto obtenido en el último instante del partido disputado en El Molinón. En los próximos cinco días, los futbolistas dirigidos por Juan Antonio Anquela disputarán dos encuentros muy exigentes y el técnico aún no sabe con qué jugadores podrá contar en ambas citas. Cuatro de sus efectivos siguen de baja, aunque alguno ofrezca ya signos de recuperación.

En la sesión vespertina celebrada ayer para facilitar el descanso del plantel tras el tardío regreso desde Gijón, tanto Samuele Longo como Peru Nolaskoain se integraron en el grupo. El trabajo estuvo destinado principalmente a la recuperación de aquellos futbolistas que habían jugado más minutos frente al Sporting. Entre ellos, un Montero que se retiró antes que el resto al vestuario, aunque el central aclaró que se debía exclusivamente a la fatiga acumulada. Michele Somma, otro de los lesionados, saltó al césped para ejercitarse al margen, mientras que Borja Valle, el jugador que podría pasar más tiempo de baja, no abandonó el gimnasio.

En el entrenamiento de hoy, fijado para las 10.30 horas se podrá conocer la situación de todos los integrantes de la plantilla, ya que Anquela facilitará además la convocatoria para el choque de mañana con el Numancia en Riazor. El jueves y el viernes habrá también sesiones matinales de trabajo en Abegondo y el sábado el Dépor se medirá en Cádiz al líder de la competición.

Los cambios ofensivos y la fe del equipo salvan un punto en Gijón

pablo lópez

El exanalista del Deportivo y de la selección de Camerún y entrenador analiza el partido del Deportivo en El Molinón

Se enfrentaban en este partido dos equipos que este año deberían aspirar a jugar el playoff, según la tabla de límites salariales. Un Sporting que, como local, había conseguido un empate y una victoria, y el Deportivo, que venía de perder sus tres últimos partidos.

Sporting de Gijón

Sistemas de juego: 1-4-4-2

El Sporting optó por este sistema para competir contra el Deportivo.

Fase defensiva

En defensa el equipo asturiano se posicionaba en plegado, es decir, en mediocampo, en un 1-4-4-2 para, a partir de ahí, presionar a los centrales del Deportivo. Cada vez que los coruñeses recuperaban balón en su propio campo, el Sporting hacía una presión intensa sobre los jugadores que lo tenían y además marcaba a los más cercanos para provocar que tuvieran que despejar y así hacerse otra vez con la posesión.

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