«MasterChef 2»: ¿Es Vicky una ganadora justa?

La semifinal del programa levantó ampollas entre la audiencia la semana pasada cuando Emil, el favorito del público, se sumó a la lista de expulsados

EFE

MasterChef 2 apagó anoche las luces de su cocina. El concurso de talentos culinarios culmina su segunda edición con una justa ganadora -a pesar de que parte de la audiencia no haya comulgado la semana pasada con la expulsión de Emil-, Vicky, y unos asombrosos datos de audiencia que han inyectado adrenalina en vena a la cadena pública. Arrancó la temporada con una cuota media de pantalla del 8,6 %, llegando a alcanzar picos por encima del 35 %. Consiguió 3,2 millones de espectadores y una cuota media del 18,5 %. Y en la emisión ininterrumpida de este miércoles, desde las 22:30 a las 1:30 horas, -final y debate posterior-, MasterChef reunió más de tres millones de espectadores frente al televisor (un 25 % de cuota de pantalla). Sin recurrir a florituras en el montaje, al más puro estilo Cuatro -Quién quiere casarse con mi hijo o Un príncipe para...- y sin el sensacionalismo al que se aferra Telecinco. La audiencia respaldó un programa blanco, de los que nadie se avergüenza, incluso de los que se presume, de haber visto.

Fue la mallorquina Vicky Pulgarín, la aspirante que más ha criticado las técnicas de la alta cocina en MasterChef, quien se erigió ayer como ganadora después de conquistar a un jurado excepcional en el que participaron dos de los tres hermanos Roca.

Conocida en el programa como Vicky, a secas, esta carnicera en paro se alzó como nueva MasterChef de España llevándose en los bolsillos un premio en metálico de 100.000 euros. Además, publicará su propio libro de recetas y cursará uno de los prestigiosos programas de formación de la academia culinaria Le Cordon Bleu.

Lo logró en una final en la que superó al benjamín del concurso, Mateo Sierra, con platos en los que incluso se atrevió a emular la cocina creativa de Jordi Roca, considerado mejor pastelero del mundo por la revista británica Restaurant y que trabaja junto a sus hermanos, Joan y Josep, en el segundo mejor restaurante del mundo, El Celler de Can Roca (Girona), poseedor de tres estrellas Michelín.

Los ilustres invitados alabaron la intuición de Vicky a la hora de combinar los ingredientes y dejaban entrever antes de tiempo que el premio se lo llevaría la mallorquina. Mateo propuso una oferta más tradicional, pero no fue su noche y los nervios le pasaron factura en varias ocasiones; comenzando por el momento de escoger los ingredientes del supermercado, cuando presa de los nervios apoyó mal su cesta y dejó caer por el suelo todos los ingredientes que había recogido -frascos de vidrio incluídos- a solo un minuto de comenzar la prueba. La ayuda de Eva González y la propia Vicky le permitieron afrontar la prueba con todos los ingredientes, pero los nervios ya habían atenazado al joven de Huesca, y su falta de concentración hicieron que quemase el caramelo y los bizcochos de su postre. A su favor hay que decir que supo reponerse y rehizo en tiempo récord su postre, que fue considerado uno de los mejore splatos de la noche.

Pero el verdadero error de Mateo fue su plato principal, la idea y el planteamiento fueron excelentes, pero en un exceso de confianza y buscando sorprender al jurado, el subcampeón del concurso escogió como plato principal becada, un ave de gran valor gastronómico y que los propios miembros del jurado definieron como «la carne más complicada de preparar del mundo». De salirle bien, Mateo podría haber sido el ganador, pero cometió dos errores garrafales; el primero fue la cocción de la carne, ya mientras lo preparaba en los fogones Pepe y Jordi se llevaban las manos a la cabeza, pues la becada es una carne jugosa que se come casi cruda y Mateo no la sacó de la sartén hasta que estuvo bien tostada. Su segundo error fue el haberse jugado la final con una carne que el mismo confesó que «era la primera vez que la preparaba», y además tampoco la había comido nunca, algo que sorprendió al jurado y a los hermanos Roca, que trataron de consolarlo diciéndole que era muy valiente y que se trataba de un ave difícil de preparar. A pesar de todo, las alabanzas más entusiastas se las llevaba Vicky.

El jurado de MasterChef, formado por Jordi Cruz, Pepe Martínez Rey y Samantha Vallejo-Nájera, coincidió con los hermanos Roca en el dictamen, a pesar de que esta final llegase precedida de polémicas varias, como la eliminación de quien la audiencia aupó en las redes sociales como favorito a vencedor, el realizador de publicidad catalán Emil Samper, o el abandono, por primera vez en este concurso, de un aspirante, el controvertido profesor de yoga Gonzalo Ribot. Incluso la ganadora fue cuestionada por el jurado por su vulgar lenguaje ante sus críticas y sorprendió a la audiencia por denostar las técnicas de la alta cocina ante una prueba.

El veredicto de MasterChef se conoció este miércoles después de 14 semanas de concurso, pero la competencia comenzó semanas antes, ya que a esta segunda edición se presentaron 9.000 aspirantes de los que solo 15 fueron seleccionados para concursar en los fogones, incluyendo perfiles como el de una vegana o un celíaco. En esta entrega se vivieron momentos gloriosos, como el que permitió a los aspirantes cocinar junto al triestrellado Pedro Subijana sus míticos fusillis rellenos de salsas, uno de los chefs que han sumado 30 estrellas Michelín en esta segunda edición, o las clases impartidas por chefs de la talla de Eneko Atxa, Quique Dacosta, Andoni Luis Adudriz, Dani García, Paco Roncero o Martín Berasategui.

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