Carlos Sánchez Pérez, Ceesepe, dibujante de cómics Carlos Sánchez Pérez (Madrid, 1958) es artísticamente conocido por Ceesepe. Adoptó el nombre artístico de sus iniciales desde que comenzó su carrera en el mundo del cómic, actividad que abandonó hace ya tiempo. Más tarde se convirtió en una especie de ilustrador oficial de la movida madrileña y desde entonces hasta ahora se dedica plenamente a pintar, ya sea en su estudio madrileño o durante los numerosos viajes que realiza alrededor del mundo, en los que trabaja y expone.
27 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Ceesepe presentará una nueva muestra a partir del próximo 31. Los espacios del Colegio de Arquitectos de Santiago de Compostela serán los privilegiados en acoger la exposición Mecánica Celeste. _¿Que quiere plasmar en «Mecánica Celeste»? _El espíritu de las máquinas. Hay poca figura humana y máquinas blandas, como el grupo aquel de pop, Soft Machine. Son máquinas de chicle. _¿Por qué esta ausencia de figura humana? _Me cansé un poco de ella. _En su estudio abundan cuadros con figuras femeninas, con una especie de glamour de décadas pasadas... _Sí. Supongo que tengo un glamour antiguo. _¿Pinta para viajar? _Generalmente viajo por algún trabajo. Si no, lo hago por darme una vuelta. Es como más se aprende, viendo lo que se hace por ahí. Como no hemos ido a la universidad, he aprendido mirando. No me pesa no haber estudiado. Para pintar lo primero es que tiene que gustarte lo que haces, y lo segundo es armarse de paciencia. Que la gente se interese por la pintura me parece un milagro. Mis cuadros empezaron a salir en subastas hace mucho, en Sotheby''s. Pero que alguien se compre un cuadro es también milagroso. No saben qué hacer con él, porque un cuadro no vale para nada. Es una inutilidad. _¿Le molesta que mucha gente le siga recordando por los tiempos de la movida? _Yo es que eso de la movida ya no sé que es. Se me olvidó. Es una cuestión de edad, de generación. ¿Cómo se le llama a la gente que tiene veinte años y hace cosas ahora? Se ponen tantas etiquetas que ya no hay ni etiquetas. Fueron años en que había que promocionar mucho a este país. La movida era como el misterio de Fátima. Supongo que la gente ha evolucionado o evolucionará. _Póngale una etiqueta a su arte. _Yo no etiqueto mi arte. Roland Topor, que era un pintor muy famoso que ya se ha muerto, me hizo el prólogo de un catálogo en París. Decía que lo que yo hago es como el zapping de imágenes. Me gusta esta descripción, porque me gusta el zappinismo. Estoy siempre pasando de una imagen a otra. A esto se le llamaba antiguamente action painting: lo hacían los americanos en los 40 y 50. Yo lo hago pero con más dibujo. Me levanto por la mañana y tengo siempre cerca de unos cincuenta cuadros que debo empezar a pintar.