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La empresa que calibra las agujas de las bitácoras para evitar naufragios

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

Oscar Vázquez

Vigo Coast actualiza la cartografía náutica hasta la última boya de la ría

23 mar 2026 . Actualizado a las 08:52 h.

Con su empresa Vigo Coast, Luis Fernández González, constituye un referente en la seguridad y salvamento marítimo de Vigo en la ría de Vigo y en los océanos. Es el que proporciona trajes de supervivencia y calibra las agujas de las bitácoras para que los buques no pierdan el norte y no se estrellen. Trabaja para 3.000 clientes en todo el mundo y lamenta que la pesca de altura vaya a menos en el Gran Sol, uno de los caladeros mas importantes, junto a Malvinas.

También suministra las escalas de gato por las que suben a bordo los prácticos del puerto vigués. «Vilches es muy ágil», dice Fernández, mencionando al práctico que fue maestro de ceremonias del nuevo buque Xaxán, que refuerza el practicaje en la ría.

Vigo Coast ocupa varios locales de O Berbés, frente a la entrada principal del puerto pesquero. Los armadores de altura y los mercantes son sus principales clientes. Para todos ellos, contar con buenos equipos de seguridad es fundamental. El empresario y su hijo (del mismo nombre) sacan de las estantería un traje rojo de supervivencia, le colocan una pieza como si fuese la cara de un marinero y lo hinchan ligeramente para comprobar que no tiene fugas y es estanco. Prueba superada. «Los trajes de neopreno especiales están preparados para los oceanográficos en los que trabajan científicos de Vigo y que tienen que navegar hasta la Antártida». Con esos trajes se puede aguantar seis horas en aguas casi congeladas.

Vigo Coast destaca por su luminosidad en unos soportales con talleres más lóbregos, pero igualmente eficaces a la hora de afrontar reparaciones de urgencia o suministro de materiales.

En las instalaciones de Beiramar se apilan chalecos salvavidas de varios colores. Uno amarillo está hinchado dentro de un recipiente. «Estamos comprobando que no pierda aire», explica el dueño de la empresa. En la entrada principal hay dos bitácoras: una de madera noble y bronce, la otra de fibra de vidrio y PVC. La primera es la que destaca por su belleza en un escenario lleno de accesorios para la seguridad y la navegación. La segunda es más actual. Ambas se colocan encima del puente y se conectan a un periscopio que baja hasta el puesto de mando del capitán para seguir certeramente el rumbo. Fernández tiene claro el suyo al frente de la empresa: no tiene horarios, siempre está de guardia al otro lado del teléfono. «Muchas veces nos llaman las consignatarias para que subamos a un barco para ajustar la aguja magnética». El acero y el oleaje descompensan el instrumental.

El hijo del dueño desmonta una de las bitácoras para mostrar por donde se introducen las varillas de imán que equilibran el instrumento. «Para calibrarlas hay que subir a bordo y probarlas navegando por la ría», expone. De ahí que conozca bien el servicio de practicaje y las cualidades de cada uno para trepar a la cubierta del barco o regresar a la nave. «A veces es complicado porque hay mucho oleaje y hay que acertar en el salto», explica. Pero los prácticos de Vigo son unos felinos y no hay percances, a pesar del balanceo.

Almirantazgo británico

En el interior de la empresa, un aficionado a las embarcaciones de recreo recibe las explicaciones de Marta Fernández sobre diferentes aparatos que se usan en los yates y las potencialidades de cada uno. Lo hace junto a una mesa con cajones en las que se despliegan numerosas y gigantescas cartas náuticas. «Aunque ya existen las cartas digitales se siguen usando muchísimo las de papel», explica su padre. En Vigo Coast las tienen completamente actualizadas. En ellas se muestran hasta los polígonos de bateas. Si cambia de sitio una baliza o se implanta otra plataforma de mejillones, se reeditan. Así, en la de la ría de Vigo aparece ya el relleno para ampliar el muelle junto a la lonja. El documento se hizo en el noviembre pasado. La anterior carta de navegación de la ría de Vigo data de septiembre del 2025. Dentro de la ría hay documentos con más detalle, de cada zona del puerto. Los elaboran en el Instituto Hidrográfico de la Marina y en el Almirantazgo británico.

Los ingleses fueron los pioneros en la cartografía marina y las cartas de aviso a navegantes, según explica Luis Fernández. «Las cartas muestran los canales de entrada y salidas de los barcos y las diferentes profundidades en distintos punto de la ría». Al examinar las sondas, el lego se lleva una sorpresa porque dentro de la ensenada de San Simon se llega a los 26 metros de hondura, rompiendo el mito de que la ensenada está colmatada.

En cambio, en otros puntos más cercanos a las islas Cíes hay tan solo 17 metros. El punto mas profundo de la ría tiene una columna de agua de 40 metros. En los muelles de trasatlánticos se alcanzan los 15 metros y, en cambio, en el de Bouzas, donde se cargan los coches en barcos, la profundidad oscila entre 8,9 y 15 metros.

Curtido en Orio fundada por un vasco en 1954

Luis Fernández González (Vigo, 1958) empezó a trabajar en el sector con 19 años en Orio, una empresa de efectos navales fundada por el vasco José Orio y su padre en 1954 en el Berbés. Luego se sumó a la compañía un tercer socio. Fernández estudió un año en el Escuela de Comercio de Vigo y mas adelante hizo un ciclo de Administración de Empresas. Estuvo en Orio desde 1979 al 2002. Al año siguiente montó Vigo Coast, que sigue presidiendo.