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El choco sostiene la cofradía de Redondela, que renueva su bosque submarino

Monica Torres
mónica torres REDONDELA / LA VOZ

SOMOS MAR

En plena crisis del marisqueo, cerrado durante seis meses, protege las puestas del cefalópodo en la ensenada de San Simón

21 mar 2026 . Actualizado a las 01:23 h.

El choco se ha convertido en el principal sostén del sector pesquero en Redondela en un momento especialmente delicado para la actividad. Desde enero el marisqueo permanece cerrado durante seis meses, una situación que afecta directamente a unas sesenta personas del pósito de Redondela con permiso para trabajar en los bancos de la ría. En este escenario, la campaña del cefalópodo se ha convertido en el recurso que mantiene la actividad en la cofradía de San Xoán. «Agora mesmo nos está aguantando o choco ao non ter marisqueo», resume la patrona mayor, Nisi Otero.

Las dificultades del marisqueo ya venían de meses atrás. Durante la pasada campaña navideña apenas se pudo mantener algo de actividad con la almeja japonesa, y además con fuertes limitaciones. «Aguantouse o Nadal, pero só con xapónica e máximo de tres quilos», recuerda Otero. El posterior cierre de los bancos dejó al choco como la principal vía para sostener la actividad del pósito.

Mientras tanto, las mariscadoras continúan trabajando en el cuidado de los bancos pese a no percibir ingresos por la venta de producto. Durante estos meses realizan labores de siembra, limpieza y arado del terreno para remover la arena y mejorar las condiciones del marisco cuando vuelva a abrir la actividad.

En paralelo a esta situación, la cofradía acaba de renovar su bosque marino en la ensenada de San Simón, una iniciativa pionera en Galicia e impulsada por el propio sector para favorecer la reproducción del choco y reforzar el recurso en la ría.

El sistema funciona desde el 2017, cuando el entonces patrón mayor, Clemente Bastos, impulsó la idea de crear una especie de vivero natural en el fondo del mar utilizando ramas de pino como soporte para las puestas. La instalación ocupa una superficie de unos 6.000 metros cuadrados situada tras la isla de San Simón, un punto de la ría donde tradicionalmente se concentra el desove del cefalópodo.

Cada temporada los propios marineros se encargan de preparar el bosque submarino. Desde noviembre recogen en montes comunales las ramas de pino que después servirán como soporte para las puestas. Cuando llega el momento, primero retiran las utilizadas el año anterior y recuperan las bases que permanecen sumergidas en el fondo. «Hai que colocalas en bases de cemento, que son os mortos, e atamos un cabo cunha boia para marcalos», explica la patrona mayor sobre el sistema que permite fijar las ramas en el fondo marino y señalizar su ubicación.

Una vez preparadas, las estructuras se cargan en las embarcaciones y se colocan en el punto elegido de la ensenada. Habitualmente estos trabajos se realizan entre febrero y marzo, coincidiendo con la entrada del choco en la ría para desovar, aunque este año el calendario se vio alterado por el mal tiempo. «Tiña que ter sido feito entre febreiro e marzo, pero houbo que aprazalo polo mal tempo», señala Otero. Las características del pino convierten este material en un soporte especialmente eficaz para el desove. La resina facilita que las huevas queden adheridas a las ramas, mientras que la frondosidad del follaje crea un refugio natural que protege a las crías frente a posibles depredadores. «A follaxe do piñeiro e a frondosidade axudan a protexelos como agocho doutros depredadores e a resina permite que as huevas se adhiran mellor», añade.

Este entramado de ramas funciona como un vivero natural en pleno fondo de la ría. Entre el follaje quedan protegidas las puestas y las crías encuentran refugio en sus primeras fases de vida, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia.

Tras casi una década de funcionamiento, la cofradía considera que el sistema está dando resultados. «Nótase moito máis choco pequeno a finais de xuño», explica la patrona mayor en referencia al aumento de ejemplares jóvenes que se detecta en la ría al comienzo del verano.

Actualmente son alrededor de veinte los marineros que participan en la campaña del choco en Redondela. Tras un arranque de temporada condicionado por el mal tiempo, las capturas comienzan a estabilizarse. Cada marinero está capturando entre 30 y 40 kilos diarios de media, cantidades que permiten mantener el ritmo de trabajo en la lonja.

Para la cofradía, asegurar la reproducción del choco dentro de la ensenada se ha convertido en una prioridad estratégica, de ahí la importancia del bosque marino de San Simón. Las estructuras de pino siguen funcionando para aumentar las posibilidades de supervivencia de las crías.