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Conservas Albo confirma el traslado de su fábrica de Tapia de Casariego a Pontevedra

La Voz VIVEIRO / LA VOZ

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La nueva planta de Conservas Albo en Salvaterra
La nueva planta de Conservas Albo en Salvaterra ALBO

«Una decisión difícil y meditada que se enmarca en un proceso en el que queremos reforzar nuestro proyecto en Galicia», explican desde la sede de la empresa

05 feb 2026 . Actualizado a las 13:52 h.

Conservas Albo confirma el traslado de su planta de producción ubicada en Tapia de Casariego, en el Occidente asturiano, a la nueva sede en Salvaterra de Miño, en Pontevedra, tal como avanzó La Voz días atrás. «Una decisión difícil y meditada que se enmarca en un proceso de reorganización industrial orientado a garantizar la viabilidad, competitividad y sostenibilidad futura de la compañía, reforzando su proyecto en Galicia», explican desde la firma.

Añaden que el pasado jueves se alcanzó un acuerdo entre los representantes de los trabajadores y la empresa, formalizando la resolución definitiva del traslado de esta fábrica a la planta de Salvaterra de Miño. «El interés de la empresa es mantener el conocimiento y habilidades del personal de esta planta, promoviendo el traslado de la mayor parte de la plantilla. Esta ha sido una de las decisiones más complejas que ha afrontado la compañía en los últimos años. Somos conscientes del impacto humano que conlleva y queremos trasladar nuestro respeto y agradecimiento a todas las personas que han trabajado en la planta de Tapia de Casariego», expresan desde la dirección de Conservas Albo. En la planta conservera de Tapia elaboran platos preparados, algunos tan populares como el caldo gallego o la fabada asturiana o callos en distintas variedades.

Añaden igualmente que este proceso responde «a la necesidad de adaptar la estructura productiva a los actuales retos del sector, caracterizados por una elevada exigencia de eficiencia, calidad y sostenibilidad». En este contexto, dicen, «Galicia concentra hoy el principal núcleo industrial, productivo y logístico de la compañía, apoyado en instalaciones modernas y especializadas que permiten asegurar un alto estándar de calidad y seguridad alimentaria. Galicia representa el corazón industrial de Albo y el lugar desde el que seguimos construyendo el futuro de la marca, combinando tradición, conocimiento y tecnología», destacan finalmente desde la empresa. Antes cerró también la fábrica de Celeiro, en Viveiro, para trasladarla a la moderna planta de Salvaterra. Fue una decisión difícil y compleja también para muchas trabajadoras y trabajadores de Viveiro hace más de tres años.