La caída del precio en lonja benefició al consumidor y perjudicó al pescador
26 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Clientes de pescaderías de supermercados y de algunas tradicionales se sorprendieron la semana pasada con la merluza fresca de Gran Sol a precios casi de saldo. Comprando piezas enteras, el kilo de la que había sido pescada con redes de volanta podía conseguirse a menos de siete euros, y alrededor de doce la del pincho, la capturada con anzuelos del palangre demersal. Los productos reclamo en las tiendas de alimentación son habituales a final de mes, y en plena cuesta de enero alivian economías domésticas tocadas por los gastos navideños y sustentan el comercio, pero algunos armadores e intermediarios reconocen que en caída de los precios de la merluza de los duros caladeros comunitarios han sido determinantes las descargas masivas, muchos barcos concentrados en pocos días.
Dos buenos ejemplos, que no los únicos, Burela y Celeiro, de donde salen siete de cada diez merluzas frescas que se venden en Galicia. Ahí, del lunes al jueves de la semana pasada se subastaron las capturas de unos treinta volanteros y pincheiros, según los partes diarios que reciben los comercializadores. Sin aplicarle el 10 % de IVA ni tasas de alrededor del 3, las cotizaciones en primera venta cayeron a menos de la mitad respecto a jornadas anteriores. De medias para todas las capturas de cada barco que superaban los ocho euros el kilo, las de los volanteros no llegaron a cuatro. Se quedaron en unos siete euros los promedios de la merluza del pincho, alrededor de la mitad que en subastas de la semana anterior.
«A peor época»
Si para los consumidores ha sido una buena noticia poder llevarse a casa este pescado blanco a precios realmente asequibles, para los armadores y para las tripulaciones ha sido un jarro de agua fría. A la hora de explicar los motivos de tan inusual concentración de descargas, las opiniones son variadas. Hay quienes lo atribuyen a que hubo barcos que adelantaron su regreso a puerto por los temporales que azotaron los caladeros comunitarios, sumándose a los que ya tenían programadas las ventas.
Buena prueba del volumen de desembarcos es Celeiro, donde en cuatro días se subastaron 193.000 kilos de merluza de volanta y 18.000 de pincho. Eduardo Míguez, director general adjunto de la sociedad de armadores que gestiona esta rula, contextualiza lo ocurrido en estos días recordando que «finais de xaneiro e principios de febreiro son a peor época, a merluza acostuma a baixar». Con todo, menos que hasta el 2023, cuando recuerda que por estas fechas «o kilo da de volanta caía a pouco máis de un euro».
Esta semana será diferente
Por los temporales que forzaron el amarre de la flota de litoral de Galicia y de las demás comunidades del noroeste, la de Gran Sol que resistió en los caladeros tampoco ha podido faenar en los últimos días. Y desde el jueves, por la veda para proteger delfines, los caladeros comunitarios situados al oeste de Francia están cerrados para los volanteros. Aunque este lunes está programada en Celeiro la venta de merluza de seis o siete barcos, llegan con cantidades inferiores a las habituales. Comercializadores pronostican que esta semana no se repetirán las ofertas de precios en pescaderías que tanto agradaron a los consumidores.