Bruselas advierte a España que no puede relajar el control pesquero por su cuenta
SOMOS MAR
Veinte países exponen lo «desproporcionado» de las nuevas medidas
27 ene 2026 . Actualizado a las 04:45 h.Bruselas de nuevo ha dado muestras de lo inflexible que puede ser con los suyos y lo benevolente que llega a ser con países terceros, especialmente si estos se adscriben al denominado primer mundo. Enseñó esa doble cara este lunes, en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca, durante el debate de los tres puntos varios sobre cuestiones pesqueras que Irlanda y España introdujeron en el orden del día de la sesión: sobre el TAC (total admisible de capturas) de xarda, las nuevas medidas de control pesquero y el reglamento del Mediterráneo.
La cara intransigente de Bruselas llegó justo en el punto en el que más países expresaron su preocupación: las nuevas medidas del reglamento de Control que entraron en vigor el pasado día 10 para buques de doce o más metros de eslora. Hasta 20 países compartieron con España lo «desproporcionado» y lo «imposible de cumplir» de las recién estrenadas exigencias, que, entre otras cosas, obligan a pesar y registrar en el diario de pesca la cantidad de todas las especies que se pescan desde el primer kilo o a anotar las capturas lance por lance. Y su incumplimiento supone una infracción grave. También hay problemas con la puesta en marcha del sistema de certificación electrónica de capturas, el denominado Catch, que ha dejado al descubierto numerosos problemas técnicos y de interconexión con los sistemas de terceros países, lo que está provocando no pocos problemas. Como el de que en el puerto de Amberes y otros, donde algunos contenedores se han visto retenidos y eso amenaza a la seguridad del suministro de unos productos que, además, son perecederos, contó la ministra de Bélgica.
Ante esto, España —que habló en nombre de Polonia, Letonia, la República Checa, Francia, Bélgica y Portugal— propuso modificar el reglamento en aras de sea simplificación normativa que persigue Bruselas para que no haya que detallar esas «pequeñas cantidades» que no alcanzan los 50 kilos. Pero como las cosas de Bruselas siempre van despacio, convendría que la Comisión publicase un acto delegado para que esos errores, omisiones o imprecisiones no se consideren infracciones graves, tal y como ahora están calificados esos errores.
Tiempo suficiente
Tras la veintena de intervenciones —a los siete firmantes se sumaron Países Bajos, Dinamarca, Bulgaria, Grecia, Suecia, Rumanía, Finlandia, Bulgaria, Irlanda, Malta, Italia, Estonia e, incluso, Eslovaquia— el comisario de Océanos y Pesca, Costas Kadis, señaló que Bruselas sigue «colaborando constructivamente para explorar soluciones técnicas viables y eficaces dentro del marco jurídico vigente». Ahora bien, en un mensaje abiertamente dirigido a España, dejó claro que «cualquier enfoque unilateral por parte de cualquier Estado miembro para introducir excepciones sin consulta previa corre el riesgo grave de incumplimiento del reglamento y de los tratados», aparte de que «socavaría los esfuerzos realizados por el Parlamento Europeo y el Consejo PE y Consejo y comisión durante cinco años de intensas negociaciones» para revisar el reglamento de Control. Una normativa con «amplios períodos de transición» que ha dejado margen suficiente «para adaptarse a las nuevas normas» y para «explorar soluciones técnicas viables». Lo único que concedió fue la puesta en marcha de un «grupo de trabajo específico sobre controles de importación para una mayor armonización de los sistemas de control».
Esa firmeza no se vio cuando Irlanda, en una acción apoyada por España, lanzó una especie de ultimátum a la Comisión ante el último —y reiterado— episodio de autoasignación de cupos de caballa, a espaldas de la UE, por parte de cuatro Estados ribereños: Noruega, el Reino Unido, Islandia y las islas Feroe. Planas llamó a «restaurar la igualdad de condiciones» y, en ese sentido, hay «dos líneas posibles» de actuación: o aplicar el reglamento que le permite adoptar sanciones comerciales contra los países que se han autoasignado cuota por encima de las recomendaciones científicas, o revisar el acuerdo de diciembre y aplicar a los socios exactamente el mismo recorte que se han aplicado aquellos cuatro, que es del 48 % en lugar del 70 % que ha aprobado la UE. A fin de cuentas, ese 48 % también está respaldado por los científicos, solo que en un escenario menos conservador. Lo que sí: «Es urgente conocer el 100 % TAC definitivo de la xarda».
En este punto, la Comisión sacó a relucir su buena cara. Cierto que Bruselas está tan molesta con los Estados ribereños como lo están los socios, pues están llevando al stock al borde del colapso y poniendo en peligro la subsistencia de las comunidades costeras que dependen de esa especie. Ahora bien, «hasta la fecha, la mayoría de los esos países no han fijado las cuotas definitivas», se está trabajando «a nivel técnico, diplomático y político» y, en ese sentido, este mismo lunes había una reunión convocada por la UE en Londres y «es importante dar margen a la negociación», expuso el comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis.
Será después de esa última ronda cuando Bruselas evalúe si echar mano de ese flamante reglamento que le permite cerrar su mercado a los países que no practican una pesca sostenible. «Todas las opciones siguen estando sobre la mesa», dijo. Mientras tanto, los Estados miembros pueden recurrir al Fempa (Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura) para compensar a los pescadores afectados.