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El flojo inicio de la campaña de la lamprea enciende las alertas en el Miño

Javier Romero Doniz
J. ROMERO VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

Oscar Vázquez

Los restaurantes han duplicado su precio en seis años por la escasez y el número de pescadores también desciende pese a la demanda. No se descartan medidas

26 ene 2026 . Actualizado a las 08:41 h.

La temporada de la lamprea lleva unos años incurriendo en contradicciones. El precio de cada ejemplar en restaurante se ha duplicado desde la pandemia con el argumento de que las capturas han caído bruscamente en el río Miño. Pero, a la vez, los restaurantes de esa zona, de Portugal y del resto de la provincia que apuestan por este manjar histórico fueron capaces de satisfacer la demanda de clientes deseosos de probarla estofada, en embutido, empanada o a la brasa. La campaña del 2026 ha empezado nuevamente con pesimismo. Pregunte donde se pregunte, el discurso es el mismo: «Pocas capturas». El patrón mayor de A Guarda, Rubén Adrover explica que «tras el desastre del 2025», este año es escasa, con una media de 10 ejemplares capturados al día por los menos de 20 lanchas que se echan a la desembocadura del río en sus lanchas para probar suerte.

«Los ejemplares grandes se están vendiendo en los viveros a 100 euros; los pequeños, a 50», explica antes de vaticinar que este año, al acabar la campaña, será el momento de valorar si es necesario tomar medidas. Adrover es prudente al relacionar el cambio climático con el descenso de la especie: «Puede ser por la temperatura del agua, quién lo sabe, pero este año si vuelve a salir mal habrá que sentarse. Me refiero a todas las partes implicadas en el río Miño, también del Ulla, la Xunta, lo que sea necesario para saber si se toman medidas y cuáles serían».

En el otro extremo de la cadena están hosteleros como Víctor Manuel Francisco, dueño del Restaurante O Frenazo, en As Neves; uno de los referentes culinarios en la preparación de este pescado de río en ambas riberas del Miño. Francisco es muy crítico con la situación actual porque, vislumbra, que la fiebre por el producto puede agotar el propio producto. «La temporada está empezando igual que en años anteriores, con pocas capturas. Nosotros este año la vendemos a 170 euros, y garantizado siempre que proceden del Miño, no de Francia. Por ahora, la demanda por parre de los clientes es poca porque estamos arrancando y no veo peligro de quedarme sin género. El problema vendrá cuando pasen las semanas y aumenten las reservas», confiesa.

Más allá del relato sobre la foto fija de la campaña en esta semana, el discurso de Francisco se endurece por la falta de sensibilidad que detecta en todo lo relacionado con la lamprea: «Cada uno tira por su lado, las villas las primeras, As Neves o Arbo, todas quieren ser las villas de la lamprea, hacer cada año su fiesta. Hace falta pararse y pensar porque los alcaldes hoy están y mañana, no. Ellos no pierden, pero nosotros sí. Hace falta tomar medidas porque de lo contrario en unos años no quedará nada. Pero no hay ganas de frenar, pensar, planificar, ver dónde está el problema que causa la escasez de la especie. A mayores está Portugal: habría que hablar con ellos también, porque de nada sirve que nosotros nos pongamos de acuerdo y rebajemos las capturas si ellos van a ser cogiendo todo lo que pueden».

La falta de lamprea también genera una descenso en el número de profesionales que salen a pescarlas. En A Guarda, actualmente, no llegan a 20. En el 2017 había 103 licencias concedidas para la captura en el tramo de río que empieza en la desembocadura, entre A Guarda y Tui; actualmente son 44. Otro síntoma de que algo falla en un sector que, al menos en su parte hostelera y al menos hasta ahora, siemkpre funcionó a pedir de boca.