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Descubren marcas de erizos de hace 125.000 años en la playa viguesa de A Calzoa

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

Óscar Pazos

El geólogo Óscar Pazos solicita al Concello que proteja los icnofósiles

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace 125.000 años la tierra se encontraba en un período interglacial más cálido que el actual. Había menos hielo en los polos por lo que el nivel del agua era mayor. Durante esos siglos, una roca que permanece hoy en la playa de A Calzoa en Vigo estaba completamente sumergida y sus condiciones eran perfectas para el hábitat de un banco de erizos marinos (Paracentrotus lividus). Hoy, las marcas que excavaron los animales en la roca permanecen a la vista en el arenal. «Son os primeiros deste tipo achados en Galicia», explica el geólogo Óscar Pazos. Se los encontró de casualidad mientras paseaba en diciembre por la playa. Los icnofósiles (rastros dejados por organismos vivos en rocas) están en una pared vertical de granito sobre una charca que, probablemente, estuvo años enterrada, ya que no presenta grandes daños atribuibles a la erosión.

Al poco de descubrirlos, Pazos remitió al Concello de Vigo una solicitud para que incluyera los icnofósiles en su catálogo de Bens Culturais, Naturais e Paisaxísticos para su protección y, además, también reclama el área de protección al litoral que hay entre A Calzoa y O Vao, ya que «non se descarta que aparezan novos icnofóseis nesas rasas eemianas (nombre por el que se conoce dicho período interglacial), tal vez hoxe tapados pola area, solos ou vexetación». La zona es para Pazos un «excepcional recurso xeopatrimonial de interese paleontolóxico, paleoambiental e xeomorfolóxico de ámbito local».

El geólogo insiste en la singularidad del hallazgo para recalcar su importancia. «Os máis cercanos están nos Monumentos Naturais Locais das Pedras Ruivase do acantilado de Montemor, no Xeoparque Litoral de Viana, en Portugal. Non hai outros identificados na literatura en toda a costa atlántica ibérica», explica. Pazos recuerda que también «son os primeiros descritos en granito, unha rocha moito mais resistente do que é o xisto no que se atopan os de Portugal».

Otro aspectos destacables de los icnofósiles de A Calzoa es que «se sitúan aproximadamente no nivel de marea alta viva, e por tanto, marcan un nivel do mar máis alto do actual, tentativamente do último interglaciar Eemiense», continúa Pazos, que insiste en que «o pequeno resto de praia fósil no cantil a uns cen metros ao suroeste (en dirección á boca da ría), corrobora a posición do nivel do mar eemiano nesta altura da costa». El geólogo concluye la solicitud remitida al Concello adjuntando dos fotografías, una que muestra los icnofósiles de A Calzoa y otra que expone lo que pueden ser posibles marcas de erizos en otra roca cercana.

«Para min foi unha gran sorpresa atopar isto nunha praia moi transitada. Non ía buscando nada», recuerda Pazos. Las marcas de los erizos permiten imaginar los distintos paisajes que se conformaron en lo que hoy es Vigo a lo largo de los siglos. «Durante as últimas glaciacións esta mesma rocha non estaba nin na liña de costa. Probablemente, aquí había unha pradaria con moita vexetación», continúa el geólogo y autor de 29 Xeolugares ao redor da ría de Vigo, una obra que bucea en el pasado de la comarca.