Dos barcos precintados en cinco días por saltarse los topes de centolla y volandeira
SOMOS MAR
Gardacostas devolvió al mar tres toneladas de marisco halladas en varios operativos
12 nov 2025 . Actualizado a las 04:45 h.Si los descubren, sobrepasarse con las capturas de productos del mar les puede salir cada vez más caro a los profesionales del sector. Por saltarse los topes diarios, Gardacostas ha precintado en cinco días dos barcos. La lancha Chiri, con base en Cambados, permanece retenida desde el jueves en el puerto cambadés de Santo Tomé tras ser sorprendida con más volandeira de la que podía descargar en un día. Y el pesquero San Manuel, con base en Laxe, está precintado desde este lunes en Ribeira tras ser pillado superando el límite diario de pesca de centolla.
De modo cautelar, Gardacostas impide faenar a ambas embarcaciones de bajura y ha devuelto al mar los mariscos que tenían cuando las pillaron en controles rutinarios en los que han cooperado la Policía Nacional adscrita a Galicia y la Guardia Civil. Sumando a esos dos decomisos otros excesos de capturas detectados en varios puertos, se ha impedido el comercio ilegal de unas tres toneladas de volandeiras y centollas, explican fuentes conocedoras de los despliegues realizados desde que el día 4 arrancó en Arousa la campaña de la volandeira y el 10 la de la centolla entre el Miño y Estaca de Bares.
Los patrones y propietarios del San Manuel y del Chiri se enfrentan a sanciones económicas y administrativas que dependerán de cómo se resuelvan los expedientes por presuntas infracciones abiertos contra ellos.
Al San Manuel, de 14,3 metros de eslora, lo pilló el primer día de la campaña de la centolla una patrullera de Gardacostas con 340 kilos de este marisco en ocho salabardos (sacos de red) sumergidos y otros 200 kilos enmallados en 4,45 kilómetros de miños (redes) que tenía calados y se levantaron ese mismo día. Los 540 kilos de este crustáceo han sido devueltos al mar. A bordo de este barco faenaban cinco hombres, que como máximo podían descargar 210 kilos de centolla.
Excesos con el bivalvo
Al Chiri, de 6,8 metros de eslora, lo descubrieron el día 6 en un operativo en el puerto cambadés de Santo Tomé. Profesionales vinculados con este control no concretan cuánta volandeira había captura de más.
Si el tope diario para la centolla son 35 kilos por embarcación, más otros 35 por cada tripulante enrolado y trabajando a bordo, en el caso de la volandeira el máximo son 50 kilos por tripulante, con un límite de 150 por barco.
Y este último bivalvo copa las cantidades devueltas al mar tras detectarse excesos de capturas en puertos, lonjas y barcos. Alrededor de 2.500 kilos entre los días 4 y 11, apuntan fuentes conocedoras de los operativos. La mayoría, unos 2.000, han sido retirados de rulas donde se controlan cuántos barcos salen a faenar y, tras pesar lo que traen, se retiran los excesos. Por ese mismo motivo se han decomisado unos 200 kilos.
Policía Nacional y Guardia Civil cooperan por mar, tierra y aire en los controles del furtivismo y del comercio ilegal
Desde el inicio de las campaña de la volandeira y de la centolla, Gardacostas, el Equipo de Respuesta Policial de la Policía Nacional adscrita a Galicia y el Servicio Marítimo de la Guardia Civil han cooperado en operativos contra el furtivismo que incluyen controles en los caladeros desde patrulleras y sus lanchas auxiliares, seguimiento de los pesqueros en el mar y en los puertos, supervisión en las lonjas, inspecciones submarinas y toma de imágenes desde el aire con drones.
Con la volandeira, la vigilancia se centra en la ría de Arousa, con los puertos de Cambados y Rianxo como referentes de este bivalvo, mientras con la centolla el ámbito es mayor y depende de una planificación cada vez más selectiva, basada en el profundo conocimiento que tienen los profesionales de Gardacostas del modus operandi de los potenciales infractores y de las artimañas que suelen emplear para saltarse las normas sobrepasando los topes de capturas y, en el caso de la centolla, las medidas de los miños (redes) con los que las cogen la mayoría.
Sin garantías sanitarias
Por lo que cuentan profesionales que han participado en esos despliegues y pescadores que procuran acatar las reglas, el furtivismo no solo perjudica a los recursos marinos, sino que también interfiere en las cotizaciones del que se comercializa por vías legales, pasando por lonja. En el mercado negro, el marisco y el pescado se paga peor, pero si esa práctica ilegal persiste es porque hay quien lo compra, recalcan. Estos productos sin control entrañan otro riesgo relevante para la salud del consumidor al carecer de garantías sanitarias.