La Oficina Nacional de Auditoría del país cuestiona la adjudicación del programa de fragatas que perjudicó a la firma española, que opta a más trabajo en las antípodas
20 may 2023 . Actualizado a las 00:14 h.Australia pone el foco en uno de sus macrocontratos de Defensa: la construcción de nueve fragatas para su Armada, programa por el que pujó Navantia y del que quedó excluido, en el año 2018, en beneficio de la británica BAE Systems. Los retrasos que ha experimentado ese programa naval vienen generando continuas polémicas en el país, pero un informe de la Oficina Nacional de Auditoría de Australia (Anao) ha levantado ampollas, al cuestionar la elección de la compañía naval del Reino Unido para acometer la fabricación de los buques. Los autores de esa evaluación concluyen que «Defensa no llevó a cabo un proceso de licitación limitado efectivo para el diseño del buque» y añaden que «los funcionarios no evaluaron la relación calidad-precio de los tres diseños en competencia, ya que el Plan de evaluación de licitaciones (TEP) propuso que el gobierno lo hiciera».
En la fase final de las negociaciones para la obtención de ese encargo participaron, además de BAE Systems y Navantia, la italiana Fincantieri. Las dos últimas contaban con modelos de fragatas probados, mientras que la compañía que resultó ganadora concurrió con un modelo que aún no se estrenó en el mar. «Hasta la fecha, los gastos de defensa no han sido efectivos para cumplir con los hitos del proyecto, y el costo del contrato principal ha aumentado. La falta de madurez del diseño ha resultado en un retraso de 18 meses en el proyecto y la extensión de la fase de diseño y producción, con un costo adicional para Defensa de 422,8 millones de dólares», advierte el informe, que también reseña que, «en enero de 2023, se pronosticaba que el proyecto superaría la totalidad del presupuesto del proyecto aprobado por el gobierno en una cantidad significativa».
Incremento de costes
La Anao sostiene que el encargo ha encarecido su presupuesto en un 36 %, cuando apenas si se han iniciado los trabajos para fabricar la primera unidad. Además, cuestiona que «a 31 de marzo de 2023, hubo 93 cambios de contrato y la cantidad de hitos clave aumentó de 25 a 37». Por otro lado, identifica un amplio catálogo de riesgos, derivados, entre otros, del propio modelo. «El diseño de la HCF [fragata clase Hunter] se acerca a los límites fundamentales de la arquitectura naval en cuanto a peso y estabilidad, y corre el riesgo de superar una o más limitaciones de la plataforma o proporcionar márgenes de crecimiento en servicio que limiten sustancialmente las capacidades futuras», recoge el informe, entre otros.
La importancia de la auditoría estatal trasciende a ese contrato, ya que Navantia tiene actualmente aspiraciones de lograr nuevos encargos navales en el país. La empresa española presentó el pasado año una oferta —no solicitada— al Ministerio de Defensa de las antípodas para la fabricación de tres destructores similares a los que ya fabricó la compañía española en Adelaida, y ya operativas en la flota naval australiana. La empresa que preside Ricardo Domínguez apela a su capacidad para cumplir un plazo ajustado de fabricación de los buques como una de las opciones que permitiría al país reforzar sus efectivos navales y plantar cara a la expansión china en la región. Aunque la empresa ha subrayado que ese posible programa no entraría en colisión con el de fragatas, en el país ya se han levantado algunas voces para subrayar la conveniencia de que se acometa un tijeretazo al contrato con BAE Systems y se dediquen recursos a la adquisición de los destructores.
Opciones de fabricación
Navantia ha planteado varias opciones a la Defensa australiana, que pasan por entregar tres nuevos destructores en el 2030 si se fabricasen en España, o dos años después, si se ejecutan en el país. Aunque estaba previsto que el Gobierno de las antípodas tomase una decisión el pasado mes, finalmente la ha pospuesto al menos hasta septiembre.
Aunque oficialmente Navantia no se pronunció al respecto, en Ferrol hay muchas expectativas con ese posible nuevo encargo, ya que si se materializase con la fabricación en España, la factoría local estaría llamada a asumir esa obra.
Adicionalmente, la empresa española amplió su oferta al país, con la posibilidad de fabricar también seis corbetas. En conjunto, implican nueve navíos valorados en 10.000 millones de euros.
Por el momento, se desconoce si la auditoría de la Anao tendrá alguna consecuencia sobre el programa en curso, tanto desde el punto de vista económico como productivo.
La evaluación de las ofertas lanzadas por Navantia ya está en curso.
El Concello abre un plazo de un mes de exposición pública del proyecto de la fábrica de bloques
El Concello de Ferrol abre hoy un plazo de un mes de exposición pública del estudio de detalle para la construcción de la fábrica digital de bloques en Navantia Ferrol. La administración ferrolana había dado luz verde a ese proyecto en la Xunta de Goberno Local celebrada el pasado 28 de abril y ahora inicia ese plazo de consulta, que puede realizarse bien presencialmente en las oficinas de Urbanismo o con la vía telemática.
El edicto fue publicado ayer en el Diario Oficial de Galicia (DOG).
Navantia invertirá cien millones de euros en la fabricación de esa factoría, que permitirá automatizar y ahorrar plazos y costes en la producción de los módulos que componen los buques. Es la mayor obra realizada en un astillero español en los últimos cuarenta años.