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El futuro de las corrientes marinas

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Imagen del fondo del océano
Imagen del fondo del océano

Una investigación apunta que la interrupción podría provocar un descenso de la productividad biológica

08 ene 2023 . Actualizado a las 13:43 h.

La ciencia lleva décadas advirtiendo de que una de las grandes amenazas asociadas al cambio climático es la interrupción de la corriente oceánica global. Por ejemplo, en nuestro vecino océano cada vez son más los estudios que apuntan a que la corriente del Atlántico Norte se está ralentizando debido al deshielo que altera el delicado equilibrio entre agua dulce y salada del que depende.

Un nuevo artículo publicado esta semana en la revista Nature Climate Change sostiene que tanto la circulación meridional de oscilación del Atlántico como la circulación meridional de oscilación del Sur se ralentizarán hasta un 42 % de aquí al 2100. Las simulaciones sugieren que, en el peor de los casos, podrían desaparecer por completo en el 2300.

Investigadores de la Universidad de California aseguran que si este proceso continúa, la capacidad del océano para eliminar dióxido de carbono de la atmósfera se verá gravemente limitada, lo que agravará aún más el calentamiento global.

La circulación oceánica mundial genera una poderosa fábrica para el procesamiento del dióxido de carbono atmosférico. La interacción física y química básica del agua de mar y el aire arrastra CO2 hacia el océano. Aunque la circulación oceánica devuelve parte del carbono al cielo, la cantidad neta queda secuestrada en las profundidades del océano.

Además, se produce una bomba biológica cuando el fitoplancton utiliza el CO2 durante la fotosíntesis y en la formación de conchas de carbonato. Cuando el plancton y los animales más grandes mueren, se hunden, descomponiéndose lentamente y liberando el carbono y los nutrientes en las profundidades. Una parte vuelve a la superficie con la circulación y el afloramiento, pero otra permanece almacenada bajo las olas.

«Una interrupción de la circulación reduciría la absorción por el océano del dióxido de carbono de la atmósfera, lo que intensificaría y prolongaría las condiciones climáticas cálidas», explica J. Keith Moore, autor del estudio. «Con el tiempo, los nutrientes que sustentan los ecosistemas marinos quedarían cada vez más atrapados en las profundidades oceánicas, lo que provocaría un descenso de la productividad biológica del océano global», subraya Moore.