La Guardia Civil desarticula una red de narcotráfico que simulaba averías en veleros para introducir hachís. En una ocasión, incluso alegaron haber sido embestidos por cetáceos en el Estrecho de Gibraltar
11 feb 2022 . Actualizado a las 04:47 h.Que en los últimos años a las orcas del Estrecho se les haya dado por interactuar con veleros ha resultado ser de lo más oportuno para una red de traficantes que simulaba averías en las embarcaciones para introducir hachis. Las embestidas que estos cetáceos realizaban a los timones de los veleros en movimiento sirvió de excusa al menos en una ocasión a los delincuentes que fingían necesitar remolque para entrar en puerto sin exponerse a ser revisados.
Es lo que ha constatado la Policía Nacional, que en una operación conjunta con la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) de la Agencia Tributaria y colaboración internacional con la Policía Judiciaria de Portugal, ha detenido a dos personas en El Puerto de Santa María (Cádiz) e intervenido en un trastero 172 kilos de hachís introducidos en España en el camarote de un velero. Dan así por desmantelada una red de narcotráfico que simulaba averías en veleros para introducir droga.
Según la nota que han emitido Policía Nacional y Guardia Civil, para introducir el hachís uno de los arrestados realizaba una travesía marítima en barco hasta las costas marroquíes, donde cargaba la sustancia estupefaciente que ocultaba en los camarotes. Una vez en aguas territoriales solicitaba asistencia marítima de socorro, fingiendo una avería o accidente, para entrar a puerto remolcado. Ya en España, trasladaban la droga en pequeñas partidas hasta un trastero, en El Puerto de Santa María, utilizado como guardería a la espera de ser llevada fuera del país.
La investigación comenzó en verano del 2021, cuando los agentes detectaron una embarcación tipo velero y a varios individuos, con antecedentes por tráfico de drogas, realizando movimientos sospechosos compatibles con actividades relacionadas con el narcotráfico. En junio de ese año, el principal investigado, dueño de la embarcación, atracó en el puerto deportivo de Barbate tras haber sufrido un supuesto ataque de orcas cuando cruzaba el Estrecho de Gibraltar. El incidente provocó un cambio de la embarcación utilizada, pero no consiguió con eso alejar el foco de la investigación a la que estaba siendo sometido.
Tras varias pesquisas policiales, los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de desplazamientos habituales del principal investigado a Lisboa, motivo por el que solicitaron colaboración a la Policía Judiciaria de Portugal.
En este sentido, establecieron un dispositivo integrado por agentes de Policía Nacional, Guardia Civil y Agencia Tributaria que permitió detectar una reunión entre el investigado español y un ciudadano portugués. Los agentes de la Policía Judiciaria lusa identificaron a esta persona, conocida por sus numerosos antecedentes relacionados con el tráfico de drogas y la tenencia ilícita de armas.
Los investigadores pudieron documentar diversos encuentros que permitieron asignar al objetivo portugués el papel de propietario de la sustancia estupefaciente y la persona que financiaba todas las operaciones necesarias para concluir el tráfico de drogas, mientras el ciudadano español era quien navegaba hasta un punto en aguas internacionales, donde se cargaba el estupefaciente, regresando a su base en un puerto deportivo de la zona.
Fruto de las actuaciones y seguimientos, llevados a cabo de forma conjunta y coordinada entre agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y Aduanas, se tuvo constancia que tras regresar de una travesía, nuevamente «accidentada», en la que debieron entrar a puerto remolcados, los investigados iban a mover una cantidad de notoria importancia entre un trastero, que hacía las veces de guardería y el país vecino.
Así, tras tener constancia de que estaban trasladando la droga hasta el trastero controlado se procedió a su detención y a solicitar de la autoridad judicial los correspondientes mandamientos de entrada y registro, los cuales permitieron incautar 160 bultos en forma de ladrillo, de hachís, que posteriormente arrojaron un peso de 172 kilos.
Además, se incautaron de más de 63.000 euros en efectivo ocultos en una caja fuerte, teléfonos móviles, un vehículo y un ordenador portátil, y numerosa documentación que evidenciaba la existencia de estas operaciones ilícitas desde el año 2016, con un plan diseñado ex profeso para introducir sustancia estupefaciente en Europa mediante el empleo de embarcaciones a vela.