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El precio del transporte marítimo con Vigo se multiplica por ocho

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

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Imagen de archivo de la descarga de un buque portacontenedores de fruta en la terminal de Termavi
Imagen de archivo de la descarga de un buque portacontenedores de fruta en la terminal de Termavi

Un contenedor que costaba 1.200 euros al inicio de la pandemia roza ahora los 10.000

15 jun 2021 . Actualizado a las 23:05 h.

El precio del transporte marítimo alcanza máximos históricos. Importar un contenedor de 40 pies desde los mayores puertos del mundo como Shanghái, Dubai, Hong Kong o Los Ángeles hasta Vigo cuesta 12.000 dólares (9.900 euros), ocho veces más que hace diez meses, cuando su precio era de 1.500 dólares (1.230 euros). Son datos que maneja la agencia de aduanas Alonso y Fábregas. Y la previsión es que el coste de los fletes continúe aumentando paulatinamente «como mínimo hasta finales de este año», apunta Titus van Lieshout, presidente de Logidigal, la asociación de usuarios del puerto vigués.

Más allá de los factores que están afectando al precio de importar y exportar contenedores en todos los puertos del mundo (incremento del comercio online, necesidad urgente de reactivación de los ciclos productivos de empresas y congestiones de las terminales más potentes debido a los protocolos de seguridad y protección derivados de la pandemia), Vigo está sufriendo las consecuencias de no ser un puerto nodal. «Las mercancías tienen que hacer transbordo en Amberes o Róterdam, por ejemplo, antes de llegar hasta la ciudad. Esto implica un aumento de hasta 500 euros en los contenedores», explica el responsable de Logidigal.

Además, «en Vigo comienzan a escasear los equipos», detectan desde la asociación de usuarios del puerto. Se refieren a que no hay suficientes contenedores para atender toda la demanda que emite la industria viguesa (principalmente el sector del pescado congelado, la automoción -Stellantis y todas sus auxiliares- y la fruta) y a la limitación del espacio disponible a bordo de los buques.

Concretamente, las importaciones son el conjunto de bienes más afectadas por el incremento de precios del transporte marítimo en el puerto vigués. «Llevamos varios meses escuchando que se reducirían los precios, pero lo cierto es que no hacen más que aumentar», apuntan desde Alonso y Fábregas. Antes del estallido de la pandemia «llevábamos años con los fletes muy baratos», añaden.

Solicitudes anticipadas

La industria viguesa ya ha recibido la recomendación de considerar plazos de entrega más amplios para sus pedidos, además de anticiparse en la solicitud de materias primas y mercancías para los próximos meses. No se prevé que la situación se revierta en un corto plazo. «Antes las empresas tenían la posibilidad de emitir sus demandas de contenedores con unos días de antelación, pero hoy en día deben hacerlo a un mes vista», señala Titus van Lieshout en Logidigal.

La Asociación de Cargadores de España (ACE), por su parte, ha reclamado la intervención del Ministerio de Transportes, del que depende Puertos del Estado. «Estamos llevando a cabo acciones para, en defensa de los intereses de nuestros asociados, frenar la situación actual de abuso de posición dominante de las navieras», explica Nuria Lacaci, secretaria general de la ACE en la carta remitida al Gobierno. La inflación generada ya se está empezando a notar en el coste de materias primas y mercancías, como son el acero, la arena y la madera.

«Esta situación está afectando directamente a la competitividad de las mayores industrias de la provincia de Pontevedra», detecta Logidigal. Las empresas más grandes son las que están aguantando el tipo por su capacidad y la relación que mantienen con el transporte marítimo, más rentable frente al aéreo y el terrestre. La emergencia sanitaria ha supuesto el inicio de una paulatina transformación de la geografía económica, pero, por ahora, China sigue funcionando como el gran taller del planeta.

«Si antes tardábamos dos horas en descargar, ahora necesitamos por lo menos cinco»

«Hay mucha más demanda que oferta». La sentencia del director de Green Ibérica en Galicia, Santiago Martínez Juste, no puede ser más gráfica. La emergencia sanitaria también ha supuesto un reto para la capacidad de adaptación de las diez grandes navieras mundiales, las cuales tuvieron que reducir su flota y sus líneas durante el confinamiento extremo y ahora deben hacer frente a un incremento descontrolado de la demanda de transporte marítimo.