Galicia perdió casi 800 pesqueros de artes menores y España más de 3.300
31 ago 2020 . Actualizado a las 13:15 h.Pequeña porque su eslora media en España no llega a ocho metros, grande porque son el 78 % de la flota pesquera nacional y menguante porque se reduce año tras año. Galicia perdió casi 800 barcos de artes menores desde el 2006 hasta principios de este año, período en el que desaparecieron 3.311 en España. Son cifras oficiales, de la Consellería do Mar y del Ministerio de Pesca. Por lo que dicen las estadísticas, de poco le vale a la bajura que políticos y ecologistas se llenen la boca defendiéndolos como paradigma de la pesca artesanal, tradicional, selectiva, sostenible, de proximidad, con un importante peso en el empleo y la economía, soporte de poblaciones y salvaguarda de los recursos.
Mientras los fondos europeos financian negocios ajenos al mar disfrazados con el apelativo marinero, hombres y mujeres que intentan subsistir con la pesca más ecológica posible llevan años tirando la toalla por las severas restricciones de la UE en algo tan básico como ayudarles a mejorar sus centros de trabajo flotantes, pese a ser los más viejos, con una antigüedad media de 36 años. Incluso con subvenciones, invertir es casi una quimera para gran parte de los pescadores de bajura. Bastante tienen con subsistir porque, entre otras razones, se sienten los más perjudicados en el reparto de cuotas en una Unión Europea (UE) donde juegan con ventaja los lobis de flotas industriales, menores en cantidad pero que multiplican su capacidad de capturas.
La UE discrepa de sí misma
Que en Bruselas no ven a la flota artesanal como en Galicia, España e incluso en la propia UE (como parte de los 53 países de ICCAT, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico) lo prueba que ni siquiera han escuchado las repetidas demandas para definirla y, por tanto, apoyarla. Ignorando lo que respalda en ICCAT y la reclamación reiterada en junio desde Burela por veinticuatro organizaciones gallegas, españolas y europeas, la UE solo considera flota de bajura a la de menos de doce metros de eslora. Sin embargo, en ICCAT acepta a los que cumplan al menos tres de estas cinco condiciones: faenar en aguas territoriales, con artes selectivas, en mareas de menos de veinticuatro horas, con un máximo de cuatro tripulantes o tener menos de doce metros de eslora.
Capeando ese y otros laberintos normativos, de la pequeña gran flota resisten en España 6.921 de los 10.232 barcos de artes menores que había en el 2006. Un 31 % menos en Galicia y el Cantábrico, un 40 % menos en el Mediterráneo, un 31 % menos en el golfo de Cádiz y un 36 % menos en Canarias. Solo en Galicia, durante los últimos catorce años han menguado casi la quinta parte, bajaron de 4.618 a 3.852.
El mapa gallego
Pueden alternar artes y actividades, en función de sus permisos de explotación (permex). Siguen siendo mayoría los naseiros y mariscadores a flote, con 3.000 permex en cada uno, 400 menos que en el 2006. De los 2.300 que faenaban con artes de anzuelo quedan casi 1.900. Otros 2.000 (340 menos) emplean redes de enmalle. Unos 240 (40 menos) pescan con artes remolcadas o haladas a mano y de los 51 dedicados al cerco siguen 44.
Esos mismos datos de la Consellería do Mar revelan que Arousa concentra el grueso de la flota artesanal gallega, con 1.627 embarcaciones. Le siguen Muros, con 599; Vigo, con 522; Pontevedra, con 294; A Coruña y Ferrol, con 290; Costa da Morte, con 227; Fisterra, con 123; Cedeira, con 94; y A Mariña, con 76.