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Cuando un amigo se va

espe abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

LUZ CONDE

Sustituir al buque oceanográfico por otro será la primera propuesta del director del IEO al nuevo Gobierno

16 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Con 44 años cotizados, el Cornide se jubila. El Cornide así, con su alias y sin apellido, como si fuese un investigador más en lugar del buque de investigación que era, de tan humanizado que lo tenían. Para el plantel de científicos el Cornide era «uno más». Por eso, el homenaje que ayer le rindió en Marín el Instituto Español de Oceanografía (IEO) con motivo de su despedida tuvo algo de acto fúnebre desenfadado. Con vino y pinchos. «Para nosotros siempre será el Cornide», explicó el veterano investigador del IEO Javier Pereiro, que fue el que se ocupó de la elegía, junto a su jefe más inmediato, José Ignacio Díaz, coordinador de flota, y el director de la institución, Eduardo Balguerías. 

LUZ CONDE

Unos y otros glosaron anécdotas del que en su día fue el buque de mayores dimensiones y el mejor equipado de España, con gran capacidad multidisciplinar. Como aquella campaña Cigala, en el 79, evaluando el estado de ese crustáceo desde Fisterra hasta el golfo de Cádiz, una aventura tan grata en el plano científico como buena experiencia gastronómica. O cuando navegaron hasta el banco canario sahariano para evaluar el pulpo y se vio obligado a quedar a las puertas porque no le fue autorizada la entrada bajo amenaza de apresamiento. O cuando en el 76 estaba en plena campaña del arrastre y explotó e incendió el Urquiola y tuvo que dejar de lado la actividad pesquera para evaluar las consecuencias de ese siniestro. Pero el tiempo pasa para todos. Incluso para el imponente buque oceanográfico, por muchos liftings, alargamientos y modernizaciones varias a los que se haya sometido. Llegó un momento en el que aquel barco pionero en explorar a nivel científico el Flemish Cap no estaba tan ágil como para afrontar un temporal demasiado alejado, por más que cuando el Prestige demostró una gran capacidad de respuesta e hizo una campaña en el lugar en el que se encontraba el pecio. 

Ya en los últimos años funcionaba a medio gas. Al Cornide le asignaban misiones menores, como la de apoyo a otros buques en el contexto del programa demersales, para entretener a un buque considerado desde 1995 como Infraestructura Científica y Técnica Singular (ICTS). 

Destino incierto

El director del IEO, Eduardo Balguerías, contó a los presentes que el instituto se había resistido «como gato panza arriba» a su jubilación. Y confesó que había intentado buscarle un «destino glorioso» digno del barco del que en sus tiempos de becario vio desembarcar a lo más granado de la ciencia marina. Lo ofreció al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt), como una extensión de sus instalaciones en A Coruña, y estuvo en negociaciones con la Autoridad Portuaria y la alcaldía de la ciudad, pero sin éxito. Así que no ha quedado otra que sacarlo a subasta y hace dos días fue adjudicado a una empresa que todavía no ha dicho qué destino le quiere dar.

La baja del Cornide de la plantilla tiene que ser cubierta: «El IEO necesita un buque de última generación», reivindicó Balguerías. El instituto ha ido ampliando notablemente el espectro de sus actividades y precisa un sustituto para el buque jubilado. «Resucitar al viejo Cornide», esa será la primera propuesta que el IEO trasladará a la «Administración a la que el próximo Gobierno nos quiera adscribir», avanzó el director.

Antes de que desaparezca, el IEO tratará de quedarse con un recuerdo y repartirlo entre el instituto. Ayer, a modo de cadáver, la campana del Cornide presenciaba el homenaje, tañendo así en su propia despedida.