La pérdida de mariscadores a pie se acentuó en Galicia en el último año
SOMOS MAR
Pese a que se otorgaron 194 nuevos permisos, se perdieron 155 trabajadores
19 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Antes de doblar la esquina del milenio, el colectivo de mariscadoras de a pie -un 82 % son mujeres- superaba en Galicia las 9.000 personas. Hoy, tras un proceso de profesionalización y avatares varios, esa plantilla de trabajadoras de las playas gallegas se ha reducido a 3.748, cada vez más lejos del listón de las 4.000 con las que se entró en el año 2010.
Desde esa fecha, la que era una paulatina destrucción de empleo ha cobrado un impulso especial en el último ejercicio, en el que ni siquiera la expedición de 194 nuevos permisos de explotación (pérmex) ha conseguido evitar que el censo gallego de profesionales del marisqueo adelgazase en 155 personas.
Es la mayor caída registrada desde el 2010. Tanto es así, que en el 2014 se ha concentrado el 40 % de esa pérdida de ocupados en el sector marisquero que ha habido desde entonces. Esto es, que de los 375 pérmex que ahora hay de menos con relación al inicio de esta década, la mayoría (ese citado 40 %) han desaparecido a lo largo del año pasado.
Las cifras evidencian que se han contrariado los planes de la Consellería do Mar, que precisamente en el 2010 se marcó el objetivo de duplicar la nómina de mariscadores. Si entonces eran 4.123 trabajadoras, hoy deberían ser 8.246, gracias, entre otras cosas, a ese plan de recuperación para la actividad de extracción de bivalvos de bancos hasta entonces improductivos, para el que la Xunta presupuestó diez millones de euros para cuatro años.
Alarma en las cofradías
La realidad actual es bien distinta. Tan diferente de la anhelada que incluso ha hecho saltar las alarmas en la Federación Galega de Confrarías. Su presidente, Tomás Fajardo, precisamente armador y patrón de una embarcación con permiso para marisqueo y percebe, es el impulsor de un plan de acción que pretende poner freno a esa sangría de mariscadores. Un «plan ambicioso» para el que el líder de las cofradías gallegas reclama apoyo social y la implicación de las Administraciones.
Se trata de una iniciativa con la que pretenden hacer un diagnóstico de la situación de las áreas marisqueras. Para ello, identificarán las zonas en las que hay más problemas y analizarán si estos se deben a la acción de los furtivos, si tienen sus raíces en la calidad de las aguas o en hipotéticos focos de contaminación, o si obedecen más a causas climáticas o biológicas que minan el recurso.
Desde luego, las cofradías sostienen que por una mayor incidencia sobre el recurso no es. Y los datos parecen corroborarlo. Si en el 2010 se extrajeron 8.528 toneladas de bivalvo, que reportaron unos ingresos de 69,3 millones de euros, en el 2014 la producción rozó, que ni siquiera alcanzó, las 6.000 toneladas, que reportaron a los mariscadores gallegos 53,3 millones de euros. Por lo menos son datos mejores que los del 2013, en los que se extrajo bastante más bivalvo (casi 7.000 toneladas), pero se facturó menos por él: 51 millones de euros.
Deterioro
Lo cierto es que se hace más que urgente un análisis de por qué está decayendo una ocupación de tanto arraigo en Galicia. Un retroceso que no solo se puede explicar por la jubilación de aquellas mariscadoras que están nómina desde el principio mismo de la profesionalización -que también influye-, si no también por el abandono derivado de la pérdida de ingresos.
Por lo que respecta a la edad de las profesionales, más de un 15 % está en tiempo de descuento para la jubilación, pues sopla más de 60 velas. Y otro 29 % ha superado los 50. Solo 155 mariscadores (el 4,1 % del censo) tienen menos de 30 años.
Salario medio
En cuanto a los ingresos, la media de Galicia está por debajo del salario mínimo interprofesional, que para este año se sitúa en 648,60 euros. Según datos del portavoz de Pesca del BNG, Daniel Rodas, en el 2013, una mariscadora ingresó 590 euros al mes, «ao que hai que descontar o custe da Seguridade Social». Y siempre sin perder de vista que esa cifra es una media de toda Galicia, puesto que hay zonas en las que las profesionales no consiguen reunir siquiera un salario de supervivencia.
Este mismo fin de semana se quejaban las mariscadoras de Pontedeume, que se están viendo en serios apuros para reunir el tope de marisco fijado. Cuando hace apenas un par de años extraían 7 u 8 kilos de bivalvos en un día, hoy «la que más trae no pasa de los dos kilos», afirmaba el patrón mayor. Esto es, no consiguen lo suficiente siquiera para «pagar el seguro».
Un parásito y los excesos de agua dulce ponen en jaque la ría de Arousa
Si hay una ría marisquera por antonomasia, esa es la de Arousa. Y no solo porque entre O Grove y Ribeira se concentren más del 45 % de los profesionales, sino porque su producción de bivalvos supone más de la mitad de lo que se extrae en Galicia.
Pero de un tiempo a esta parte la ría está peligro. Desde el 2010, su producción ha caído en casi 2.000 toneladas y los ingresos de sus profesionales se ha reducido diez millones y medio. Un parásito, la Marteilia cochillia ha convertido en anecdótico un recurso como el berberecho, del que a principios del decenio se extraían más de un millar de toneladas y el año pasado apenas se subastaron 180 toneladas. Eso, unido a que la bajada de salinidad ocasionada por las lluvias provocó mortandad en la almeja comprometiendo incluso cosechas futuras, ha encendido todas las luces rojas en la ría. De hecho, este año, al igual que se hizo en el 2013, se decretó el cierre de los Lombos do Ulla por causas de fuerza para que los mariscadores pudiesen acogerse al paro.
Pendiente está el prometido plan de regeneración, que, para los profesionales pasa por reconducir el canal que forma la desembocadura del Ulla, realizar arados, siembras y tareas de exterminación de depredadores.