Bienestar animal para revalorizar la recría

Diseñan un modelo informático para ver qué animales cumplen los parámetros de salud y cuidados que los harán más fuertes

El bienestar animal no es una cuestión menor. Bruselas lleva tiempo incidiendo en un asunto que no puede pasar desapercibido para los ganaderos. De hecho, a finales del año pasado la UE instó ya a establecer normas específicas de bienestar animal para los terneros de menos de seis meses. El mensaje era para todos los ganaderos, pero en especial para los que manejan terneros frisones de recría. Porque aunque se ha avanzado mucho en el tema, en el caso de los animales que nacen en explotaciones lácteas todavía queda un largo camino por recorrer. El trato que reciben los terneros que llegan desde las granjas lácteas a los mercados no es homogéneo. Algunos acaban muriendo en el camino a los cebaderos, lo que supone un perjuicio para todos porque acaba devaluando su valor, como ya denunciaron en su día colectivos de tratantes como Astragal o Acega. Esta semana, por ejemplo, en Santiago hubo animales por los que no se pagaron más de 15 euros.

La cuestión no es baladí, ya que las 7.000 explotaciones lecheras que permanecen en activo en Galicia generan entre 1.500 y 2.000 animales de recría cada semana que acaban en los mercados de Silleda, Amio y Castro Riberas de Lea para luego ser redirigidos a cebaderos de Galicia y del resto de España.

Todo este grave problema es como una pescadilla que se muerde la cola. Hay ganaderos, como han reconocido desde el sector repetidas veces, que tratan de deshacerse de los terneros cuanto antes debido a que no les es rentable mantenerlos por el escaso precio que alcanzan. Pero la baja cotización derivada de la elevada mortalidad de unos terneros que compiten con otros llegados de otros países de Europa con mejores condiciones. De ahí que la clave para corregir esos números está en el fomento del bienestar animal.

Lo saben en Innogando S.L, una empresa de Cospeito que, con la ayuda de un equipo multidisciplinar de veterinarios e informáticos, ha desarrollado Éliter, una herramienta de certificación de calidad que distingue a aquellos animales que cumplen con una serie de parámetros de salud y cuidados que los convierten en terneros de mayor calidad. Porque como explica el ceo de la compañía, Elio López, hasta ahora no había modo de distinguir qué terneros habían tenido los cuidados adecuados durante la etapa de neonatos o cuáles no. Por eso, a la hora de ir al mercado, el precio acabe tirando a la baja arrastrado por aquellos animales que tienen peor calidad porque no han disfrutado de cuidados adecuados.

En este sentido, Elio López explica que «hacer bien el encalostrado y seguir unos protocolos correctos de cuidados neonatales reduce a la mitad las probabilidades de enfermedad en su primer mes de vida». Y también vale para mejorar la calidad de las novillas: «En las destinadas a producción de leche equivale a 1.700 litros más de producción en la primera lactación».

Aunque acaban de lanzar la herramienta, justo después de haber terminado el estado de alarma, doce explotaciones han comenzado a utilizar la herramienta. Y también algunas cooperativas como Aira, Xallas o Central de Frades han mostrado interés en implementarla. Durante su lanzamiento, dice Elio, la ofrecerán de modo gratuito. Cuando la rentabilidad de los terneros crezca empezarán a cobrar 3,5 euros por animal. 

Elio López muestra cómo son los crotales encargados de medir el bienestar de cada animal
Elio López muestra cómo son los crotales encargados de medir el bienestar de cada animal

«No solo damos este servicio de certificación para lograr un mejor precio de venta de los terneros macho, sino que también asesoramos a los ganaderos para que puedan mejorar la recría que hacen en sus explotaciones de las terneras hembra y que son el reemplazo productivo fundamental y el futuro de las ganaderías», indica Elio López. 

Además llama la atención sobre un asunto que deberían de interiorizar los ganaderos: «Los terneros son un activo en las explotaciones que hay que aprovechar, pero a día de hoy se encuentran muy depreciados porque no todos los terneros son iguales pero el comprador es incapaz de diferenciar a unos de otros. Nuestra idea es que el valor de los animales certificados se pueda incrementar hasta igualarse con los terneros importados que vienen de Europa». Para una granja de 100 vacas en producción eso implicaría, en base a sus cálculos, unos 3.500 euros con respecto a los actuales.

Nadie quiere los terneros pintos

maría cedrón

El manejo inadecuado y la llegada al mercado de reses inmaduras eleva su mortalidad, razón por la que cae su precio al no despertar ya el interés de cebaderos catalanes

Es día de mercado en Santiago. Decenas de becerros pintos -las crías de las vacas frisonas que sustentan mayoritariamente el sector lácteo gallego- aguardan en corrales a que algún tratante se fije en ellos para continuar su viaje hacia mercados como el de Pola de Siero, primero, o ya a cebaderos zamoranos, catalanes o aragoneses, después. Estos dos últimos solían ser los destinos habituales de unos terneros que luego surten la demanda de carne en grandes ciudades de Levante o incluso países como Turquía o Arabia Saudí. Pero desde hace meses, como apuntan fuentes de la Asociación Galega de Empresarios de Gando (Agega), «moitos destes cebadeiros xa non queren estes becerriños. Os traen de Francia ou do centro de Europa porque os animais de alí non lles morren e, polo tanto, axústanse máis ao que buscan. Por iso os están rexeitando nos cebadeiros». Ese rechazo repercute directamente en los precios de cotización. El miércoles pasado algunos animales se pagaron a menos de 15 euros e incluso hubo terneros regalados. De hecho, la feria compostelana ha llegado a barajar la idea de dejar de comercializarlos si los precios continúan por los suelos.

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