Un estudio de la USC analizará el impacto del porco celta sobre los recursos edáficos

Investigadores del Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural de Galicia realizan catas en áreas del monte de Carballo por donde han pasado estos animales

El investigador del departamento de Producción Vexetal de la USC haciendo una cata en el monte Carballo, en Friol.
El investigador del departamento de Producción Vexetal de la USC haciendo una cata en el monte Carballo, en Friol.

redacción | la voz

Monte de Carballo. Concello de Friol. Esta parte mancomunada del territorio es un ejemplo de cómo el porco celta actúa como una desbrozadora. Ahí es también donde un equipo de investigadores del Equipo de Producción Vexetal de la Universidade de Santiago (USC) realizan un sondeo para analizar el efecto del paso del porco celta sobre la vegetación. Analizan además el impacto sobre los recursos edáficos, el suelo, sobre los brotes de especies que nacen de forma espontánea como los carballos o los pinos silvestres.... Hicieron la primera prospección antes de que los animales desbrozaran una zona del monte de Carballo, antes llenas de helechos, silvas...

Ahora que en algunas zonas está rebrotando algo de pasto y algún que otro arbusto están haciendo la segunda criba para ver en qué medida se regeneran los recursos que había antes de que los gorrinos dejaran huella en el terreno. Todo forma parte de un proyecto de aprovechamiento selvopastoral con porco celta mediante sistema modular sufragado por el Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural en el que participan la Consellería de Medio Rural, el Ministerio de Agricultura, la comunidad de montes de Carballo. Asoporcel, además del Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural de Galicia (Ibader) de la USC. Ahora habrá que esperar al resultado del estudio para ver el verdadero poder del porco celta como arma contra el fuego y, de ese modo, determinar cómo manejar los tiempos a la hora de determinar las zonas de pasto en el monte.

No cabe duda de que este estudio es una prueba más de cómo el monte de Carballo se ha convertido en un laboratorio. Ahí los 46 comuneros patentaron una fórmula de pastoreo para criar animales en libertad alimentada con la energía que producen placas solares. Su diseño es modular. Está dividido por departamentos que acotan las áreas en las que los porcos pueden fozar y pastar y, al mismo tiempo, disponen de una zona de cobertizos en la que los cerdos tienen los comederos conectados a un silo, se resguardan por la noche e incluso acceden a una manga que los guía hasta el lugar en el que les realizan el control veterinario. Toda esa estructura es móvil para poder variar la localización de los gorrinos en el monte.

¿Pero cómo van hasta el lugar dónde está instalada cada temporada? A golpe de campana. Porque el porco celta, como todo buen porco, es inteligente y, como los perros de Pavlov, ha aprendido a asociar un sonido, en este caso el de la campana, con la comida. Y cuando no están comiendo, están buscando raíces, gusanos... todo lo que la naturaleza les da.

El porco celta, un arma contra el fuego

maria cedrón
En Fraga do Coto, en Vilalba, los cebos viven en libertad en medio de castaños y robles.
En Fraga do Coto, en Vilalba, los cebos viven en libertad en medio de castaños y robles.

Su carne está cada vez más cotizada por sus propiedades cardiosaludables, pero además el animal comienza a introducirse como método para mantener los montes limpios. Por no hablar de que este año incorporarse a la actividad agraria para criar esta raza tendrá más puntos.

Hace siete años Saúl Rouco leyó en la prensa un reportaje que hablaba sobre el porco celta. Saúl es de Vilalba, había quedado en el paro y pensó que aquellos animales podrían abrirle paso a un horizonte de oportunidad. Tierra, necesitaba espacio para que los gorrinos pudieran crecer en libertad. No dudó en alquilar catorce hectáreas no muy lejos de su casa. Fue una gran oportunidad porque algunos de los que ahora tratan de montar una granja hallan un freno en la falta de espacios lo suficientemente grandes como para lanzarse. Pero este joven de Vilalba tuvo suerte. Encontró un lugar impresionante, Fraga do Coto, inundado de robles, el lugar perfecto para levantar la explotación en la que también colabora su padre. Ahora tiene dos padres con ocho reproductoras. El bosque está limpio y los cerdos conviven en armonía con los árboles. «Decidimos dar o paso e agora non damos abastecido a demanda que temos», cuenta Saúl mientras da de comer a un grupo de cebos que en unos días partirán rumbo al matadero.

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