Casi todos los palos de la hostelería

Benigno Lázare

AGRICULTURA

En el último cuarto de siglo Manuel Saavedra está con su tercer negocio y en todos procuró innovar y ofrecer algo de lo que en cada momento carecía la localidad

14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A primerísima hora de la mañana, a las seis y media, Manuel Saavedra comienza a despachar cafés, ensaimadas y tostadas a los circulantes de la carretera nacional que van de paso hacia Lugo o a su contrario; más tarde son los parroquianos, peregrinos y visitantes los que acuden a desayunar; a última hora de la mañana entra el turno de la clientela en busca de un buen vino de la casa, de su viña de Chantada, y de una tapa; para comer o llevar, una pizza, una hamburguesa o el más autóctono bocata, y después del mediodía acuden los adictos al café e incluso a la partida de cartas. A última hora de la tarde y por la noche se repite el estribillo, porque la bandeja de los pinchos se vuelve a llenar y el horno de las pizzas está de nuevo en funcionamiento. Si es fin de semana, tras los postres sube un poco el volumen de la música y llega la hora de los jóvenes y de los vasos de tubo. Como en las obras de teatro, aquí con pocos actores, todo ocurre en el mismo escenario: es, señoras y señores, el bar Pardellas de Palas de Rei.

«Na miña familia non había tradición porque se dedicaba á agricultura, e eu cando comecei, no 1985, púxenlle ao primeiro bar o nome de Pardellas porque era o apelido máis coñecido en Palas, xa que Saavedra non era de eiquí», dice Manuel. Aquel local estaba casi enfrente del actual y lo orientó a las tapas para acompañar el vino y las bebidas, porque en aquella época en Palas no eran habituales. En 1993 cogió la sala de fiestas Curro, dedicando a restaurante la planta alta, en la que en una jornada llegó a dar 150 comidas.

Sin abandonar la calle y la zona, en el año 99 compró un bajo y montó el bar actual. «Comecei tamén como pizzería, porque tampouco había ningunha, e resultoume ben; hai catro anos tampouco había ningún local con wifi e agora vén xente, rapaces, algún peregrino e viaxantes cos seus ordenadores e ás veces botan horas».

El bar Pardellas no cierra ningún día de la semana ni ningún mes del año «polo de agora». Afirma que lo hace por no dejar colgada a la clientela y porque tampoco le apetece dejar el negocio en otras manos. Dice sin tapujos que le va bien y que de momento no nota la crisis. El verano pasado fue el mejor de todos y este año espera que se note el Xacobeo, sobre todo en Semana Santa y desde finales de junio hasta finales de octubre. Aunque está algo apartado del Camino Francés, tiene un letrero en la ruta y los peregrinos también acuden a comer pizza y porque saben que hay un ambiente joven.