De las tres líneas estratégicas diseñadas por el bipartito, la prioritaria era la inversión en «capital humano: emprego e cualificación». Para ello se proponía una programación basada en los programas de cooperación, el fomento de la formación ocupacional, las escuelas taller y «outras actuacións» que no llegaron a definirse. Solo se concretó la inversión global: 47,8 millones. En el Plan Costa da Morte figuraban también 78,3 millones destinados a la «dinamización do crecemento económico» mediante la mejora de la competitividad de las empresas, el apoyo a la actividad emprendedora y la promoción de nuevas actividades relacionadas con la ecoindustria, la agricultura ecológica, el mar y el sector forestal. Incluso se comprometió la creación de un «centro público de fomento e coordinación da potenciación medioambiental e o desenvolvemento de actividades limpas».
