Olegario Castelos tiene cinco equinos que prepara para el concurso que se celebrará en Carral. Ya posee varios títulos
30 abr 2008 . Actualizado a las 13:05 h.Olegario Castelos tiene una finca que es un paraíso para los burros. Está en el monte Xalo. Es amplia y con mucha hierba. Allí los equinos están como quieren, con uno de los pocos propietarios de la zona que aún los quiere.
«Historicamente foron uns animais menosprezados», explica Olegario que siempre ha vivido rodeado de burros, en el sentido literal de la palabra. A sus 68 años recuerda como eran un alivio para las amas de casa del rural en la dura Galicia de la posguerra. «Ían desde Altamira ata A Coruña cargados de piñas para o mercado e podían con todo». Fueron un elemento esencial para un campo gallego todavía no mecanizado. «Usábanse para producir abono, axudaban na labranza e nas leiras, servían de transporte. A vida mellorou moito grazas a eles», comenta Castelos en la cocina de su casa. Desde la ventana puede verse a Africano, uno de los más jóvenes de los cinco equinos que pacen en su finca. Soporta sin problemas la intensa lluvia y el frío en una primavera cambiante en el punto más alto de Carral. «Eu recollo a moitos que xa non os queren os seus propietarios. Teño sitio para eles e non molestan». Correcaminos es su pieza más codiciada «É un puro galego, xa moi difícil de ver», detalla Castelo. «Nacen aparentemente negros de cor. Logo fanse tordos. Despois o seu pelo é como rodado para chegar a madurez co pelo branco». Correcaminos ya está en esta última etapa. Se trata de animales muy potentes, capaces de transportar el triple de su peso. Son pequeños y ya hay muy pocos. «O burro galego está en perigo de extinción» dice Castelos «Non temos nin posibilidades, nin axudas para conservalos».
Domingo de feria
Olegario Castelos anda estos días atareado. El domingo se celebra en Carral la cuarta Festa do Burro, en la que participan animales llegados desde todos los puntos de la comarca. Olegario almacena en una vitrina al menos media docena de trofeos. «O ano pasado logrei algún, aínda que ningún primeiro premio. O de mellor animal levouno un propietario de Castelo», recuerda. El domingo bajará a Carral con Correcaminos, Africano, Africana, Juanita «e un que aínda non o bauticei, que ten nove meses». Probablemente los trasladará en un camión, «se non non teño problema en baixar camiñando. Chegamos moito antes do que a xente pensa». Va con esperanzas de conseguir el mayor número de trofeos posible «vai depender do xurado, pero teño moita calidade para competir».
Los burros de Castelos no tienen todos denominación de origen «galega». Africano y Africana hacen honor a su nombre. Son grises de color cobrizo y dicen que proceden de ese continente. Juanita suena a castañuelas. Es andaluza. «Ningún destes logrou premios o pasado ano, pero veremos que pasa neste».
Los burros son animales de carácter, con fama de tozudos y anárquicos. «Os machos unha vez castrados son moi nobles e apenas molestan», dice. Son fáciles de mantener y fieles a sus dueños. «A súa imaxe é de baixeza para moitos, por iso non os queren» señala Castelos.
En su finca están sin problemas y conviven con 1.160 ovejas, dos caballos, una docena de perros y dos canarios que se encuentran a la entrada de la vivienda.
