BERRO SECO
14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SI UNO mira a su alrededor, se da cuenta de que la realidad del medio rural, medio despoblado y sin muchas perspectivas de futuro, no debería coger a nadie por sorpresa. La revolución industrial se vivió antes en otros sitios, pero siempre con idénticos resultados: la mano de obra que puebla las ciudades sale del campo. Eso y una creciente tecnificación de la agricultura y la ganadería bastan para resumir las causas de que los municipios de la zona sigan perdiendo población. Al parecer, salvo milagros, sólo hay dos soluciones para parar la sangría migratoria y labrarse algún futuro: o apostar por asentamientos industriales -sólo viable en zonas con infraestructuras desarrolladas- o avanzar en el mundo del turismo. La primera de ellas está muy lejos. La segunda exige políticas mucho más activas y una dedicación especial por parte de la Administración que no se está dando.
