EN EL BALUARTE | O |
17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO FALLA. Llega el verano y la mala meiga de los incendios reaparece en los montes de la comarca. Estos días arde Ferrolterra. Se queman los montes de Sedes y Pedroso, las llamas asfixian a Deveso y Aparral, el verde de las fragas del Belelle se esfuma bajo el abrasador avance del fuego... Parece que los incendios han tomado la forma de una maldición sempiterna, de la que parece imposible liberarse de una vez por todas. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que quienes saben de esto no dudarían en poner la mano en el fuego, sin miedo a quemarse -ni tampoco a equivocarse-, cuando dicen que la mayor parte de esas llamas son intencionadas. ¿Por qué ese afán por plantar fuego y ya de paso cargarse el planeta? Para eso también tienen respuesta: desde intereses agrícolas y urbanísticos hasta negligencias, pasando por el puro placer del pirómano o las ganas de eliminar matorral. Y, sin olvidar, por supuesto, la escasa concienciación por cuidar nuestros montes. Mientras tanto, Ferrolterra arde... Y con ella se nos quema la vida.
