Viladonga aporta más sorpresas

AGRICULTURA

XABIER NOVO

Las recientes excavaciones definieron las estructuras existentes fuera del castro Felipe Arias y Emilio Ramil explican en la revista «Croa» las piezas encontradas

18 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l número 13 de la revista Croa , que edita la Asociación de Amigos do Museo do Castro de Viladonga, presenta el informe preliminar de los trabajos arqueológicos realizados en el castro durante el último cuatrimestre del año. El proyecto y la dirección de los trabajos corrió a cargo del director del museo, Felipe Arias, y la ejecución la llevó a cabo la empresa AXA Arqueología, a cargo de Emilio Ramil González. Ambos son los autores del informe. Las excavaciones se ejecutaron en dos zonas, la conocida como antecastro oeste y la parte de la derecha de la entrada principal de la croa, o lo que es lo mismo, en el exterior. Los arqueólogos destacan que la información aportada por los restos encontrados (1.309 piezas de todo tipo) y la aparición de evidencias estructurales hacen de Viladonga «unha zona chea de sorpresas», que abren nuevas líneas de investigación. Según Arias y Ramil, el antecastro demuestra que hubo una ocupación doméstica, dedicada principalmente a las actividades agrícolas y a algún trabajo artesanal. Se encontraron fragmentos de cerámica castrexa y común romana, lo que confirma que el castro de Viladonga tuvo una ocupación galaico-romana, entre finales del siglo II e inicios del siglo V después de Cristo. Se descubrió una gran construcción de planta rectangular, con indicios de un canal para uso, probablemente, artesanal. Entre las piezas que encontraron destacan una fíbula en omega, fichas de losa y de pizarra y monedas y metales de bronce. En el sector de entrada se puso determinar la conformación y dirección del camino de acceso a la acrópolis. Las excavaciones ayudaron a entender la configuración de la muralla y el acceso al castro. Limpieza Además de excavaciones, se realizó una limpieza general del castro, incluidas las partes exteriores. El objetivo, además de limpiar, era consolidar aquellos muros que lo necesitaron así como reponer las piedras que faltasen. Se realizó un rozado intenso de las hierbas, y Arias y Ramil proponen en Croa realizar la limpieza del yacimiento un par de veces al año. Los arqueólogos destacan que gracias al adecentado se mejoró la monumentalidad y el carácter cultural y educativo del castro de Viladonga. Además del artículo reseñado, en el boletín hay textos sobre la intervención arqueológica en la Cova do Rei Cintolo, el debate de los Encontros na Terra Chá, la biblioteca auxiliar del Museo do Castro de Viladonga, un estudio de visitantes o un apunte sobre la lápida del liberto imperial Saturninus .