Una sentencia obligó al Concello de Fisterra a anchear una pista, que un día después volvió a ser ocupada
AGRICULTURA
Después de casi un cuarto de siglo de procesos judiciales y quejas al Ayuntamiento, el caso de Manuela Dolores Castro Canosa parece que todavía no se ha resuelto. La mujer comenzó a reclamar en 1979 que se mantuviese la anchura original de la pista que conduce a fincas de su propiedad, en la parroquia fisterrana de Duio. La pista, según relata la vecina, debería medir tres metros de ancho, pero estaba ocupada en parte de su trazado por otros vecinos, dificultándole el acceso. Tras muchos años de luchas y reclamaciones, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia le dio la razón. Fue en el año 2003, pero hasta la semana pasada el Ayuntamiento no actuó para hacer efectiva la sentencia judicial. Finalmente, el Concello de Fisterra, según relata la vecina, envió operarios para despejar el camino. Fue el pasado jueves. Un día después, cuenta ella, varios vecinos volvían a hacer suya parte de la vía para uso agrícola. La sentencia del TSXG niega a la demandante, Manuela Dolores Castro, derecho a percibir indemnización alguna por los posibles trastornos ocasionados por el estrechamiento del camino, pero sí obliga al Ayuntamiento a mantener la vía tal y como figuraba descrita en el informe sobre la parcelaria, a la que pertenece. Es decir, el Concello de Fisterra está obligado a devolver a la pista el ancho de tres metros que desde un principio debió tener. En su razonamiento, la sentencia explica que en 1979, tras la realización de la concentración parcelaria de Duio, el camino en cuestión fue entregado al Ayuntamiento. «A partir de tal momento nació para el Ayuntamiento la obligación de su conservación, que tiene respecto de todos los caminos y vías rurales del término municipal». El texto judicial, basado en informes técnicos, reconoce que la pérdida de anchura original del camino se debe a la ocupación de parte del trazado por la «invasión por tierra procedente de las fincas inmediatas». Al parecer, la sentencia del TSXG no es suficiente para hacer desistir a algún vecino de plantar patatas u otros vegetales en parte de la vía en cuestión. La sentencia en firme, no susceptible de recurso, pero la mujer sigue en la misma situación que antes, con la vía parcialmente inutilizada pese a los años de litigios, contenciosos, denuncias y recursos. Manuela Dolores Castro no parece dispuesta, según relata, a iniciar otra vez nuevos procesos judiciales por el mismo tema, teniendo en cuenta que ya ha empleado en ellos cerca de un cuarto de siglo, y se pregunta si el Ayuntamiento tomará medidas, después de haber ancheado la semana pasada el camino, para mantenerlo en los tres metros a los que le obliga el TSXG. Sí está claro que Manuela Dolores Castro tiene vecinos que con la misma tenacidad que ella han decidido hacer suyo para cultivar sus hortalizas un trozo de vía pública.
