El despertar del comercio local

Xoán Ramón Alvite Alvite
X. R. ALVITE MAZARICOS

AGRICULTURA

ALVITE

La fundación del mercado en el año 1934 sirvió de semilla para la progresiva puesta en marcha de numerosos establecimientos Mucho han evolucionado los comercios de A Picota desde el nacimiento de la feria, en 1934. El mercado propició que numerosos vecinos de villas cercanas se aventurasen a montar su propio negocio. Así nacieron las primeras tabernas, donde se vendían desde bebidas y alimentos hasta semillas y útiles de labranza.

21 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Ejemplo de estos supermercados era la taberna del Riolo, regentada en aquel entonces por José Otero y que era el único comercio existente en la localidad antes de la primera feria. La singularidad del Riolo queda patente en sus iniciativas empresariales, que fueron desde la fundación de una línea de autobuses hasta la puesta en marcha de una fábrica de gaseosas y bebidas refrescantes. Por aquel entonces, en A Picota se elaboraban los llamados oranjes, adaptación más o menos aceptada del término inglés «orange» -naranja-, especie de bebida refrescante, sabor a naranja o limón, que tenía gran aceptación en la zona. Posteriormente fueron llegando las carnicerías y panaderías. La primera, la del Cuco, competía con el pan que llegaba a la feria procedente de Carballo y de la zona de Bergantiños. Las carnicerías eran simples matarifes que tomaban contacto con los compradores durante el mercado; la de Cacheiro, que compatibilizaba esta labor con la de bar, fue la primera establecida en el lugar. A la feria llegaron también los cereros, que fabricaban velas y exvotos para ofrendas religiosas, además de comerciantes de cueros y vendedores al por mayor de vinos y licores. Ahora hay muchos más establecimientos, relacionados principalmente con la agricultura. Los puestos que cada sábado acuden a la feria tienen menos surtido y se especializan en ropa, calzado y productos de huerta. Más de doce vendedores de la zona de Carballo y de Outes acuden a cada mercado con hortalizas como repollo, coles o cebollas. Aunque la variedad de productos no es la principal característica de los actuales mercados de A Picota, las ferias siguen siendo un lugar de encuentro y de toma de contacto entre vecinos y compradores.