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Los animales, a pastar al monte

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS AGRO

La Xunta terminará en febrero la primera fase del plan de pastos, que permitió actuar en 560 hectáreas de 14 montes mancomunados gallegos

26 ene 2021 . Actualizado a las 09:16 h.

La Consellería do Medio Rural tiene la teoría de que mejorando el aprovechamiento de los recursos naturales en el monte se puede ayudar a prevenir los incendios forestales. Y eso es, precisamente, lo que busca con el Plan de Pastos de Galicia, un documento que se quiere ejecutar en cuatro fases para actuar en una superficie de 2.250 hectáreas con una inversión de 9,5 millones de euros. Durante el mes próximo está previsto que termine la primera fase de este programa, según el informe presentado por la consellería al Consello de la Xunta, que ha permitido actuar sobre 560 hectáreas pertenecientes a 14 mancomunidades de montes diferentes. La idea es potenciar el aprovechamiento multifuncional del monte, combinando la actividad ganadera y forestal.

Fue la oleada de incendios del 2015 la que llevó a la comunidad de montes de Lucenza, en Cualedro (Ourense) a interesarse por el plan de pastos. «Surxiu a idea de traer cabalos para que nos limparan o monte», explica su presidente, Faustino Domínguez. Primero obtuvieron ayudas para cerrar algunas parcelas en las que, en vez de caballos, acabaron instalando vacas cachenas. El proyecto fue creciendo poco a poco y, actualmente, tienen ya 49 de estos animales y otros nueve caballos. El año pasado, además, consiguieron una de las ayudas del plan de pastos. Y aunque la pandemia retrasó los trabajos, han conseguido crear una extensión de 25 hectáreas «nunha zona na que había monte baixo». Allí han plantado hierba «e creemos que en primavera poderemos iniciar o pastoreo», añade. Ahora están estudiando si este mismo proyecto pueden llevarlo a cabo en otra zona del monte.

Domínguez reconoce que el proyecto les da trabajo, pues todo lo llevan a cabo los propios comuneros, ya que por ahora no les da para contratar a una persona. Pero también asegura que están encantados. «No noso pobo chegou a haber ata 600 vacas e agora non quedaba ningunha. Cando empezamos non había nada e o monte estaba abandonado», insiste. Ahora están satisfechos y aseguran que, desde que los animales cuidan sus terrenos, no han tenido ni un solo incendio. «Sabemos que algo se debe á sorte, pero dende que empezamos non ten ardido nada», añade. Explica que ellos no tienen pretensiones empresariales, ni de obtener beneficios, pero sí que aspiran a que los animales generen ingresos suficientes que les permitan mantener el proyecto e, incluso, contratar a una persona que les ayude con la tarea. «Na nosa zona, os animais encargábanse de desbrozar os montes, pero desapareceron e o monte estaba abandonado, agora as vacas ocúpanse de facer ese desbroce natural», añade.