Los animales, a pastar al monte

La Xunta terminará en febrero la primera fase del plan de pastos, que permitió actuar en 560 hectáreas de 14 montes mancomunados gallegos


Redacción / La Voz

La Consellería do Medio Rural tiene la teoría de que mejorando el aprovechamiento de los recursos naturales en el monte se puede ayudar a prevenir los incendios forestales. Y eso es, precisamente, lo que busca con el Plan de Pastos de Galicia, un documento que se quiere ejecutar en cuatro fases para actuar en una superficie de 2.250 hectáreas con una inversión de 9,5 millones de euros. Durante el mes próximo está previsto que termine la primera fase de este programa, según el informe presentado por la consellería al Consello de la Xunta, que ha permitido actuar sobre 560 hectáreas pertenecientes a 14 mancomunidades de montes diferentes. La idea es potenciar el aprovechamiento multifuncional del monte, combinando la actividad ganadera y forestal.

Fue la oleada de incendios del 2015 la que llevó a la comunidad de montes de Lucenza, en Cualedro (Ourense) a interesarse por el plan de pastos. «Surxiu a idea de traer cabalos para que nos limparan o monte», explica su presidente, Faustino Domínguez. Primero obtuvieron ayudas para cerrar algunas parcelas en las que, en vez de caballos, acabaron instalando vacas cachenas. El proyecto fue creciendo poco a poco y, actualmente, tienen ya 49 de estos animales y otros nueve caballos. El año pasado, además, consiguieron una de las ayudas del plan de pastos. Y aunque la pandemia retrasó los trabajos, han conseguido crear una extensión de 25 hectáreas «nunha zona na que había monte baixo». Allí han plantado hierba «e creemos que en primavera poderemos iniciar o pastoreo», añade. Ahora están estudiando si este mismo proyecto pueden llevarlo a cabo en otra zona del monte.

Domínguez reconoce que el proyecto les da trabajo, pues todo lo llevan a cabo los propios comuneros, ya que por ahora no les da para contratar a una persona. Pero también asegura que están encantados. «No noso pobo chegou a haber ata 600 vacas e agora non quedaba ningunha. Cando empezamos non había nada e o monte estaba abandonado», insiste. Ahora están satisfechos y aseguran que, desde que los animales cuidan sus terrenos, no han tenido ni un solo incendio. «Sabemos que algo se debe á sorte, pero dende que empezamos non ten ardido nada», añade. Explica que ellos no tienen pretensiones empresariales, ni de obtener beneficios, pero sí que aspiran a que los animales generen ingresos suficientes que les permitan mantener el proyecto e, incluso, contratar a una persona que les ayude con la tarea. «Na nosa zona, os animais encargábanse de desbrozar os montes, pero desapareceron e o monte estaba abandonado, agora as vacas ocúpanse de facer ese desbroce natural», añade.

En los montes de la comunidad de Lucenza hay ya cerca de un centenar de hectáreas de terreno que están cerradas, para que los animales puedan pastar en ellas libremente, «e queremos ampliar máis», explica el presidente. También solicitarán más ayudas del plan de pastos. Su proyecto se llevó uno de los premios Agader, dotado con 10.000 euros. Y ya están pensando en utilizar el galardón para comprar un tractor con el que poder trasladar la hierba que les dan a los animales. También les han construido un pequeño galpón para que se cobijen. «Creemos que é unha iniciativa bonita, e ata a xente dos concellos de arredor ven ver as vacas. Ver o monte limpo é unha cousa necesaria», concluye este comunero ourensano.

Una herramienta que también busca dotar de más base territorial a las explotaciones

M. Alfonso

Las actuaciones se centran en las rozas y sementados, así como en la apertura de pistas y en la colocación de cierres

Además de promover un mejor aprovechamiento de los recursos naturales, el plan de pastos busca ayudar a garantizar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas gallegas, al facilitarles más base territorial y proporcionarles nuevas herramientas para generar oportunidades en el medio rural, explican en la consellería. En esta primera fase, se actuó en un total de 14 comunidades de montes de Galicia en una extensión de 560 hectáreas.

En la provincia de A Coruña, el plan de pastos permitió habilitar 30 hectáreas en terrenos de Baroña. En Lugo, en cambio, se crearon cerca de 75 hectáreas en Navia de Suarna, Samos, Sarria y Láncara. En Ourense se actuó en Beariz, Ramirás, Sarreaus, Cualedro, Montederramo y Paderne de Allariz, en una superficie total que supera las 180 hectáreas. Y en Pontevedra se vieron beneficiadas de este programa las comunidades de A Lama, Covelo y Cerdedo-Cotobade. Aquí llama especial atención el proyecto de la segunda de estas entidades, que ocupó más de 200 hectáreas.

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