La acusación de Don Quijote al papa por haberse colado y la caída de la abuela Manoli en directo: las anécdotas de la Lotería de Navidad
SOCIEDAD
El sorteo deja para el recuerdo a la lotera que celebra su cumpleaños y jubilación en el mismo día que reparte millones de euros, y la protesta a favor de Palestina
22 dic 2025 . Actualizado a las 14:24 h.El día de «por lo menos tenemos salud», o lo que es lo mismo, de la Lotería de Navidad es, para muchos, el pistoletazo de salida a las tres semanas con más festejos del año. Los niños de San Ildefonso consiguieron, este lunes, algo de lo que hoy en día solo puede presumir el fútbol: sentar a millones de españoles cerca de una televisión, radio o, ahora también, una buena conexión a internet.
De manera presencial, fueron los más valientes y madrugadores los que consiguieron butaca en el Teatro Real, que empezó a llenarse a eso de las siete y media de la mañana. Algunos, incluso, hacían cola desde el lunes, día 15, organizados en turnos. Pese a la felicidad con la que suele amanecer el 22 de diciembre, la policía tuvo que intervenir, hasta en tres ocasiones, para poner paz en los rifirrafes que se produjeron a la entrada. ¿La razón? Había personas que guardaban el puesto a gente que no estaba en el lugar. El papa de la lotería fue, por primera vez en 19 años, abucheado cada vez que se levantaba de su sitio. El Don Quijote le acusa de haberse colado.
Entre la tradición, la celebración y la broma se mueven los disfraces. Algunos portaban sus décimos en la cabeza, otras escogieron el atuendo de los elfos navideños y algunos, menos festivos, el disfraz de Luigi, el hermano menor de Mario Bros, o el de langostino —o langosta, según los ojos del que mire—.
No faltaron, como es habitual, Jesús y Juan, más conocidos como el papa y el obispo de la Lotería de Navidad; ni Manoli, la señora de 88 años que cada 22 de diciembre acude disfrazada, a pesar de que este año su marido estuviese ingresado. En esta ocasión, vistió de la mismísima administración Abuela Manoli y el disfraz obró en su contra. Después de ser entrevistada por Telecinco y despedirse hasta el año que viene —«que os vuelva a ver»— la casi nonagenaria se precipitó entre las butacas. Todo quedó en un susto muy aparatoso.
Los 600 asientos del coliseo operístico también hicieron hueco a los grandes clásicos como el preso, el monaguillo o Don Quijote, sin su fiel Sancho Panza, que cursó baja por una gastritis. El resto de asientos se llenaron con gente que llegó de toda España: desde Castellón, Almería o Murcia.
«Sí, sí, sí, el gordo ya está aquí»
Los aplausos sonaron con más fuerza a las 10.45 horas, porque «sí, sí, sí, el gordo ya está aquí», gritaban desde las butacas. El 79432 fue agraciado con el primer premio en la cuarta tabla. Este año, parece que fue la de la suerte, pues Alba Yadira e Italy Andra Blanco, dos niñas de San Ildefonso, repartieron también dos quintos premios, además de los «cuatro milloneeeeees de eurooooos».
Aunque el segundo se adelantó y fue el primero en salir. El número 70048, que se vendió de manera íntegra en Madrid, viajó a Vigo, en concreto, a la firma textil de Bimba y Lola. A Ángel Abaga y Samanta Fuster, encargados de cantarlo, les cantaron a su vez: «Tú sí que vales». Ellos, emocionados, sonreían ante las cámaras.
La reivindicación y protesta encontraron su hueco entre la ilusión y la magia. Varias personas, dentro del Teatro Real, se pusieron en pie y entonaron, de manera pacífica: «Mil millones para Palestina». Lo hicieron justo después del segundo premio. Eso sí, no interrumpieron a los jóvenes y aprovecharon una pausa. Parte del público respondió con aplausos, y los miembros de seguridad, les dedicaron una especial atención.
El cántico forma parte de la campaña homónima, con la que el movimiento ciudadano, la Marea Palestina madrileña, insta a la transferencia de la recaudación íntegra del estado por el Sorteo Extraordinario de Navidad, a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Nervios y sudor
Las bolas saltarinas cumplieron con su cometido un sorteo más. Suerte que en el teatro sigue la moqueta, única en la labor de frenarlas. Tampoco los nervios, las medias sonrisas de lado y las miradas de complicidad de los niños y niñas de San Ildefonso. Algunos se secaban el sudor y bebían agua para frenar la emoción, que ni les dejaba ver bien los números. «¿Esto es un 19 o un 49?», cuestionó Piero, uno de los jóvenes. «Un 49», le respondieron. Así que continuó: «49.659».
En el interior, otro clásico: el de la suerte de ser premiado en el mismísimo Teatro Real. «Lo tengo», gritaba Miguel Ángel. El aragonés sentado en la penúltima fila de butacas poseía el quinto premio. La adrenalina del momento se liberó, incluso, en un hombre que había sido agraciado en una de las series de «mil euros». El allí presente tuvo que ser evacuado de la emoción ante la broma de sus vecinos: «Si le toca el gordo, le da un infarto».
El día en el que las administraciones, suerte mediante, reparten millones de euros por toda España, Raquel, una de las loteras de la administración ubicada en la calle Barquillo, 10, cumple años. Este lunes, que sopla las 68 velas; también celebra su jubilación y, como colofón final, que ha vendido íntegro el segundo premio. Ella dice, ante los micros, que nunca se sintió tan famosa; seguro que los premiados jamás se han sentido tan afortunados.