«Aquí el marisco parece surimi»

Cinco gallegos residentes en el extranjero cuentan cómo viven estas fiestas en países tan distintos como Tailandia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega o Alemania

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«Para darle un toque de mi tierra a la Navidad en Munich descongelo unos grelos» Cinco gallegos residentes en el extranjero nos cuentan cómo viven estas fiestas en países tan distintos como Tailandia, Japón o Nueva Zelanda

redacción / la voz

Con más de 500.000 gallegos residiendo en el extranjero, el lema de aquel turrón que pedía volver a casa por Navidad se repite estos días en miles hogares de nuestra comunidad. Y aunque serán muchos los que se suban a un avión para poder disfrutar de la Nochebuena en familia, otros tantos pasarán estas fiestas en un ambiente muy distinto al de su infancia.

Paula Sánchez lleva más de cuatro años residiendo a 11.000 kilómetros de su Ferrol natal. Trabaja en la única escuela de buceo en español de Koh Lipe, una pequeña isla del Mar de Andamán.

En Koh Lipe, la ferrolana Paula Sánchez pasará la Navidad a 35 grados y con los pies sobre la arena blanca y cálida de las playas tailandesas, donde esta fiesta no se celebra.
En Koh Lipe, la ferrolana Paula Sánchez pasará la Navidad a 35 grados y con los pies sobre la arena blanca y cálida de las playas tailandesas, donde esta fiesta no se celebra.

«Tailandia es un país de mayoría budista. Aquí la Navidad no se celebra y el Año Nuevo se recibe el 13 de abril», explica. Así que el ambiente festivo lo ponen los negocios. «Es una isla pensada para al turismo. Todo se decora para que los extranjeros disfruten del ambiente navideño a más de 35 grados y en bañador».

En bañador pasará también sus primeras Navidades lejos de Vigo Alejandro Ardid. Hace dos meses que estudia inglés en Auckland, al tiempo que trabaja de cocinero en un bar de tapas españolas.

Alejandro Ardid se plantea tomarse una tapa de polbo á feira en el bar en que trabaja en Auckland para dar sabor gallego a estas fiestas.
Alejandro Ardid se plantea tomarse una tapa de polbo á feira en el bar en que trabaja en Auckland para dar sabor gallego a estas fiestas.

«No me siento en Navidad. No estoy rodeado de mi familia ni de mis amigos y hace un mes que ando en manga corta» dice. Así que para meterse en ambiente, cuando anoche dieron las 21.00 horas en Nueva Zelanda, conectó su ordenador para ver en directo el sorteo de la Lotería de Navidad. Su plan estas fiestas es muy poco gallego. «Pasaré las fechas más señaladas en la playa. Es raro pero ¡estoy encantado!».

Javier Costas tendría que ser un valiente para atreverse con un baño. Los menos tres grados de temperatura de Tromsø solo invitan a abrigarse para salir a disfrutar de las luces.

Ver el derbi Dépor-Celta entre amigos con una empanada y unas cervezas sera el pistoletazo de salida de la Navidad de Javier Costas en Tromso.
Ver el derbi Dépor-Celta entre amigos con una empanada y unas cervezas sera el pistoletazo de salida de la Navidad de Javier Costas en Tromso.

«Aquí empezan cedo. Dende mediados de novembro xa está todo decorado, hai música, poñen unha gran árbore de Nadal no medio da cidade... Son un pouco esaxerados, pero está ben» explica entre risas este joven de Nigrán que hace cuatro años y medio dio un giro a su vida mudándose a Noruega. En concreto, a la región de Laponia. Sí. El hogar de Papá Noel. «¡Pero é que eu son máis dos Reis Magos!», se queja Javier, riendo otra vez.

Tanto él como Paula dicen que lo que más extrañan en estas fechas es el marisco. «Aquí en Tailandia hay muchísimo, pero como el agua está a 30 grados, más bien parece surimi» cuenta la ferrolana. Así que para dar sabor gallego a la Nochebuena, en la cena que organizará se tomará un vaso de caña de hierbas que le regalaron sus padres y que solo abre en ocasiones muy especiales. 

Grelos en Múnich

Buscar los sabores gallegos es uno de los trucos de Berta Lema. Natural de Cambre, esta ingeniera vive en Múnich desde hace más de seis años: «Ayer descongelé unos grelos, es el toque gallego que le doy a mi Navidad» .

En el caso de Iago Brenlla, coruñés residente en Kioto hace 11 años, es su madre quien se encarga de surtirle.

Para Iago Brenlla, la Navidad en Japón recuerda a la Feria de Abril de Sevilla, por la gran cantidad de luces con que decoran los centros comerciales.
Para Iago Brenlla, la Navidad en Japón recuerda a la Feria de Abril de Sevilla, por la gran cantidad de luces con que decoran los centros comerciales.

«Teño xa un regalo de Reis seu agardando: unha caixa con queixo, turrón e polvoróns» cuenta. Es su modo de combatir la nostalgia en Japón donde la Navidad no es tradición. «Son budistas, as familias non a celebran pero o consumismo si lles levou a importar moitas cousas de Norteamérica. As tendas están inzadas de luces e decoración ¡moito máis ca en Galicia! E para os máis novos o Nadal é unha data romántica, case como un San Valentín: saen cear en parella, comen unha torta...» aclara.

Todo lo contrario pasa en Múnich, donde se celebra por todo lo alto. «La disfrutan ya desde que empieza el Adviento. Durante cuatro semanas puedes encontrar un mercado navideño en cada esquina, está todo híperdecorado, beben vino caliente... ¡Desde que termina la Oktoberfest ya están pensando en la Navidad!», cuenta también Berta.

Ella pasará la Navidad con su marido, su hija Elisa y su familia política. Iago, Paula, Javier y Alejandro se reunirán con los amigos que han hecho en sus países de acogida. Todos coinciden en lo que más echarán en falta estos días. «A familia e os amigos. Bótanse de menos todo o ano pero nestas data tócache un pouquiño máis. ¡Entra moita morriña!», resume Javier.

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