Los gallegos empiezan a adoptar el hábito de llevarse la comida que sobra en el restaurante

María Cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

I. F.

Medio Ambiente se alía con los hosteleros para que tomen la iniciativa de dársela a los clientes, evitando tirar los alimentos

03 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hay gente que empieza a pedir la comida que sobra para llevar. También lo hacen con el vino. No es algo que hagan con frecuencia, pero desde hace unos dos años hay quien lo pide. No es popular aún, pero lo han empezado a demandar». Esa es la percepción que tiene Luis, empleado de un restaurante de carne y pescado a la brasa de Ourense, sobre un cambio de tendencia que ahora intenta impulsar también la Consellería de Medio Ambiente en colaboración con las asociaciones de hostelería como parte de un proyecto piloto de economía circular y de lucha contra el cambio climático.

La idea es que, en lugar de tirar la comida que sobra en el plato cuando se va a un restaurante, la gente la lleve para casa. Porque el plan que trata de cumplir Medio Ambiente es contribuir a reducir un 50 % el desperdicio mundial de alimentos para el horizonte del 2030.

Tras ofrecer charlas por toda Galicia para fomentar el cambio de tendencia, ahora repartirán entre los hosteleros adheridos al proyecto envases reciclables para que ellos mismos recuerden al cliente que lo que han pedido y pagado es suyo, ¿por qué no entonces llevar lo que no han degustado para casa evitando el desperdicio de comida?. Es lo que popularmente se llama en países como Estados Unidos, donde el hábito es popular, llevar la doggy bag (bolsa para el perro). 

Una cuestión cultural

La cuestión es, ¿va a acabar esta nueva tendencia por vencer la «vergüenza del gallego», ese último pedazo de carne o esa croqueta que queda en la fuente y nadie se atreve a coger?. Parece que poco a poco, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, empieza a ganarle terreno. «Es una cuestión cultural -reconoce el responsable de la Confederación de empresarios de Hostelería de Galicia, Héctor Cañete- porque aquí aún hay reparo a veces a pedirlo. Por eso hemos dado a la campaña el sobrenombre informal de Lévate a vergoña». Con todo, dice, que van dándose pasos. «No es lo mismo tampoco que sobren cuatro croquetas, que un arroz con marisco», añade. De hecho, no extraña que alguien se lleve media pizza para casa, pero no ocurre lo mismo en cambio cuando lo que se pide es medio entrecot.

«No es lo mismo que sobren en la bandeja cuatro croquetas que un arroz con marisco»

Con todo, el cambio de hábitos es algo urgente para frenar el desperdicio general de alimentos. Los datos de la Organización Mundial de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hablan de que un tercio de la producción de alimentos que van dedicados al consumo humano acaban perdiéndose. Esos desperdicios originan a su vez un 8 % de emisiones de gases de efecto invernadero. Desde la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fedesbal) apuntan que un 14 % de los alimentos que son tirados en España proceden de sobras que quedan en restaurantes, pero que no tendrían problema en ser consumidos. Con todo, quienes más tiran son los hogares, un 40 %.

De hecho, el Ministerio de Agricultura también detalla las cantidades de alimentos que se desperdician cada año en el país. En su último informe habla de que en el período comprendido entre octubre del 2015 y septiembre del 2016, los hogares españoles tiraron a la basura 1.246 millones de kilos de alimentos en condiciones de ser consumidos.