La mentira del meridiano Greenwich

En el mapa podemos comprobar cómo la línea que divide la luz de la oscuridad no coincide con el meridiano


REDACCIÓN / LA VOZ

Antes del reloj, el ser humano vivía en sintonía con el Sol. Realizaba sus actividades diarias según la posición de la estrella. Los negocios, por ejemplo, tenían lugar al mediodía, cuando se encuentra más alta sobre el horizonte. Pero con la llegada del ferrocarril apareció ese instrumento que mide el tiempo y desde entonces intentamos ajustarlo al comportamiento del astro rey y de nuestro planeta. «El hecho de que la Tierra gire inclinada respecto a su eje de traslación produce las estaciones y también que el amanecer o la duración del día cambie según la latitud o época del año», explica José Martín Olalla, catedrático de Física de la Universidad de Sevilla.

En la Tierra existen 24 husos que solemos representar con líneas en un mapa que destaca el meridiano cero o Greenwich como referencia para calcular la hora en cualquier lugar del mundo. «Un vai mal cando razoa estas cousas cun mapa plano. A Terra é unha bola e non pode ser que a liña do Ecuador e do Polo Norte midan o mesmo. Ademais esa é unha raia xeográfica que non se corresponde coa que separa o día da noite», dice Jorge Mira, Catedrático de Física de la USC. En el mapa podemos comprobar cómo efectivamente la línea que divide la luz de la oscuridad no coincide con el meridiano. «Por tanto as discusións en base a Greenwinch son un auténtico disparate», continua.

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Cambio de hora: ¿Es realmente necesario variar el huso horario para conciliar? El meridiano de Greenwich que usamos para calcular las horas en la distintos lugares de la Tierra no se corresponde con la línea real que separa el día y la noche. El cambio de huso horario se está utilizando de forma incorrecta en el debate sobre conciliación familiar y la jornada laboral. Durante la madrugada del sábado al domingo tendremos que cambiar la hora

En Galicia, por la situación geográfica, se discute muchas veces sobre si la franja horaria, GMT+1, es adecuada o si deberíamos compartir huso con Portugal y el Reino Unido. «Los gallegos están acostumbrados a que amanezca a las nueve de la mañana y no es necesario que lo haga a los ocho», dice Olalla. Recientemente este asunto se ha extendido también al resto de España y se ha incluido de forma errónea en el debate que hay en el Congreso sobre conciliación familiar y horarios laborables. «A subcomisión que se creou non debeu meterse co fuso porque esixe unha reflexión científica e entre os membros non hai ninguén de ciencias», comenta Mira. «El horario comercial es libre desde hace cuarenta años y los comercios siguen cerrando a las dos de la tarde y abriendo a las cinco y no tienen ninguna obligación», añade Olalla.

Y no debemos confundir la cuestión del huso horario con el cambio de hora estacional que hacemos dos veces al año. Recuerde que esta madrugada a las tres serán las dos. «En so tres meses cambian seis horas a diferenza entre o día e a noite. Poñer un pouco de orde movendo unha hora é natural», termina el físico gallego.

Sobre la hora, la luz y la vida

Javier Cudeiro Mazaira

Nuestro ritmo biológico depende de los ciclos noche-día, pero el desajuste es cada vez mayor

Todo comenzó en París en 1784. Benjamín Franklin, embajador de los EE. UU. en Francia, con la sana intención de ahorrar en velas, propuso un cambio en la hora para alargar el día. Y de aquellas lluvias estos lodos; hasta el día de hoy y pasando por la crisis del petróleo hemos venido modificando dos veces al año, en primavera y en otoño, la hora de nuestros relojes. No quiero entrar en la controversia de si el ahorro económico justifica el baile horario frente a las molestias que supone el cambio (ciertamente limitadas, pero reales) para las salud de determinados grupos de riesgo, esencialmente niños, ancianos y poblaciones con patologías de base, o sobre los posibles efectos transitorios que afectan a la conducción o a la productividad laboral.

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