Marcelo Tejedor: «Quiero un local divertido, informal y más barato»

Cierra su restaurante y devuelve simbólicamente su estrella Michelin


Redacción / La Voz

Se acabó. Punto final a 13 años de historia gastronómica de Galicia. El restaurante compostelano Casa Marcelo (calle de Hortas, 1) cerrará sus puertas a final de mes empujado por la crisis y por los aires de cambio que su chef, Marcelo Tejedor, considera «imprescindibles».

En ese enclave nacerá ahora «un nuevo proyecto que todavía no tiene nombre» pero que Tejedor define como «opuesto a Casa Marcelo», que «desaparece como restaurante».

El chef desvelará los detalles el próximo día 25, durante su intervención en el Fórum Gastronómico Girona 2013, pero ayer avanzó algunas claves a La Voz de Galicia. «Va a ser una película totalmente distinta, una ruptura absoluta porque quiero un local divertido, informal y más barato», afirma. Será un sitio «dinámico, sin formalismos», al que la gente «podrá acudir sin necesidad de reservar» y en el que «desaparecerá el formato del menú degustación».

Es decir, un cambio total en el modelo de restaurante gastronómico que convirtió al chef en referencia en Galicia y que le llevará de forma irrevocable a perder su estrella Michelin. De hecho, el lunes le dijo adiós: «Me fui a Madrid para devolverla simbólicamente». El cocinero se plantó en la sede española de la Guía Michelin y comunicó al director su decisión. «Entendió perfectamente que estoy buscando un nuevo formato y creo que agradeció el gesto. Por mi parte -matiza-, no puedo estar más orgulloso por la estrella que hemos disfrutado estos años y por lo que hemos creado en torno a Casa Marcelo».

Sin embargo, es precisamente del modelo Michelin del que intenta desembarazarse. El chef considera que «hoy es muy complicado mantenerlo», sobre todo «en ciudades pequeñas». Argumenta además que «son tiempos difíciles para todo el mundo» y que no tiene sentido «mantener un local con precios elevados, que está fuera de contexto» y que resulta «anacrónico». Por eso quiere plantear algo «asumible para todo el mundo» y por eso también se toma el cierre del restaurante como «una liberación». «No puedo estar más contento -proclama-. Un cocinero tiene que reinventarse siempre. Si no, se queda desfasado porque la gente demanda formatos más frescos. Las cenas desaparecen -sentencia-. Ya no se sale a cenar, se sale a picar algo».

La ruptura con el pasado será radical, aunque Tejedor mantendrá tres elementos: su actual equipo, con el jefe de cocina, Iván Domínguez, como su mano derecha; «el criterio de máxima calidad» para el producto y la cocina a la vista, seña de identidad del local y a la que desea aferrarse «con uñas y dientes en esta nueva etapa», aunque con un curioso giro: «De hecho, quiero meter a la gente dentro de la cocina», avanza en lo que podría interpretarse como un deseo de que el local funcione también como una academia o un taller, una propuesta lúdica y experimental prácticamente inédita en Galicia.

En marzo cerrará Casa Marcelo y empezará la obra. La intención del chef es abrir su nuevo negocio en Semana Santa.

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