Estofado campero para el chucho

Alfonso Andrade Lago
alfonso andrade REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

El Ferran Adrià de los perros se llama José Miguel Ramírez, Pomi, y acaba de recoger 31 recetas de su propia creación en el libro «El perro gourmet»

10 dic 2011 . Actualizado a las 00:00 h.

Atención a este suculento menú. De primer plato, huevo estrellado con pimiento y berenjena. De segundo, cuscús con ave o estofado campero. Y comme dessert, migas ilustradas y fajitas de queso y calabacín. No está pensado para agasajar a los comensales de un tres estrellas Michelin, sino para que los amos más cariñosos hagan felices a sus chuchos con una comida digna del mejor restaurante. El Ferran Adrià de los perros se llama José Miguel Ramírez, Pomi, y acaba de recoger 31 recetas de su propia creación en el libro El perro gourmet (editorial Mandala).

Veamos un ejemplo: pastel de pescado y espárragos. Dice el autor que «este plato se prepara con cualquier sobra que limpiemos de espinas». Después de cocer el pescado, «rehogar con una pizca de aceite el calabacín, junto a las setas, y añadírselo. A continuación, se bate un huevo y se hace un revuelto con los ingredientes ya cocinados. Le añadimos un espárrago y la zanahoria rallada, y sin que se enfríe del todo, un poco de pienso». Moldear, emplatar y... «¡observen qué cara pone!», advierte Ramírez.

Y tras tan suculento ágape, ¿café, copa y puro? «No, no -ataja el experto-. Hay que entender que los perros, aunque comen casi de todo, no deben tomar determinadas cosas. Por ejemplo, chocolate o alimentos con mucha sal o azúcar. Y huesos, jamás. Pueden astillarse y producirles heridas y colapsos digestivos».

En cuanto a los resultados de una buena alimentación, el autor lo tiene clarísimo: «Compartir un bocata en la montaña con tu perro fortalece mucho más el vínculo que 27 horas de adiestramiento».

Y una última advertencia sobre este Picadillo canino: «No he querido hacer un libro de élite gastronómica ni para elaborar un menú diario, sino un intento de aprovechar lo que tenemos en casa para que, de vez en cuando, el perro tenga una fiesta por todo lo alto».