«Los nobles de hoy tienen que trabajar»

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Alfonso Martínez de Irujo estuvo en Santiago inaugurando las conferencias sobre los nobles gallegos que tuvieron un peso importante en la América colonial.

22 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«Los nobles de hoy en día son como todo hijo de vecino y tienen que trabajar». Quien lo dice es una autoridad en la materia, porque Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, además de poseer uno de los títulos de mayor raigambre en España, el de duque de Aliaga, es hijo de la duquesa de Alba. La noble entre las nobles, porque acumula más títulos que nadie en el mundo. Es cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, además de ser catorce veces grande de España. Casi nada.

Pero es que Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart es además presidente de la Fundación Cultural de la Nobleza Española y, como tal, presidió ayer en Santiago la inauguración de las conferencias sobre los nobles gallegos que tuvieron un peso importante en la América colonial. El ciclo se celebra hasta el viernes en el Instituto de Estudos Galegos y también está organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Entre esos nobles gallegos con peso en América hay un conde de Monterrey, Gaspar de Zúñiga, y un duque de Lemos, Francisco Gil y Lemos. El primero fue virrey de Nueva España y luego del Perú. El segundo, del Nuevo Reino de Granada y del Perú. Los dos son, además, antecesores de este miembro de la Casa de Alba.

Es que lo que tiene ser noble, que puedes hablar de la historia y de la familia al mismo tiempo. Eso, y tener unos apellidos larguísimos y compuestos es el único privilegio que, según el hijo de Cayetana de Alba, les queda hoy en día a los nobles. Pero nada más. «Yo, por ejemplo, he cogido hoy un avión. Ahora estoy aquí y mañana a las ocho de la mañana tendré que estar otra vez en Madrid en mi oficina porque tengo mucho trabajo que hacer», explica. Alfonso Martínez de Irujo es economista y trabaja en el Instituto de Empresa Business School. Lo que hay son muchos clichés, cree el duque de Aliaga. «Se piensa que un noble es alguien que tiene muchas tierras y que no hace nada, pero es que no es así», dijo ayer en Santiago.

La cuestión es: si los nobles son ahora como el resto de los mortales, ¿qué papel juegan en la España del siglo XXI? Pues ninguno en especial, según Martínez de Irujo, que considera que quien «ostenta un título tiene que llevar una vida como cualquier persona y manteniendo unos valores como son la entrega a la nación, a su trabajo, tener una forma de ser impecable y desempeñar su labor de una forma positiva. Vamos, pero esto la nobleza y la no nobleza», apostilla.

Y cuando se menta la palabra privilegios el hijo de la duquesa de Alba se rebela. Con la pausa, educación y saber estar que rigen cada una de sus palabras y de sus movimientos, pero se nota que le molesta el tema. «¿Qué privilegios?», pregunta. «No los hay... es que no los hay», asegura, y reta a su interlocutor en un acto previo a las conferencias. «Niego rotundamente que la nobleza tenga privilegios porque no los tiene. Y si no, dígame uno. Es que no los tiene, de verdad. Ni se pretende tener ningún privilegio. Aquello, por lógica, se ha ido diluyendo», aclara.