José Sarney Filho, ministro de Medio Ambiente de Brasil
21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.R. E. O GROVE Los problemas en la Amazonia siguen siendo «grandes y graves». Así lo reconoce el ministro de Medio Ambiente de Brasil, José Sarney Filho. Pero dice que «la situación está cambiando, porque estamos haciéndoles frente con firmeza». - ¿La firmeza a que se refiere en qué tipo de medidas se traduce? -Por un lado, hemos cambiado las leyes, las hemos endurecido. Cuando yo entré en el ministerio, la multa por burlarse de la legislación medioambiental era de hasta 2.900 dólares (500.000 pesetas). Ahora, está en 30 millones de dólares (5.400 millones de pesetas). Y hasta puede haber penas de cárcel: en estos momentos tenemos cuatro alcaldes en prisión por no respetar la legislación. Pero lo realmente importante es poner en marcha un nuevo sistema económico. -¿En qué debe basarse el nuevo sistema? -Lo primero es eliminar el concepto de frontera agrícola. Hasta ahora, todos los gobiernos pensaban en ganar terreno a la selva para la agricultura. Eso ha tenido unas consecuencias nocivas para el medio ambiente y para el reparto de la riqueza, porque la población en general sigue siendo muy pobre. Nosotros queremos dejar atrás ese concepto de frontera agrícola. Queremos explotar la selva, pero de forma sostenible. Y estamos convencidos de que esto va a resultar muy positivo, porque se dice que en este siglo la biogenética y la biodiversidad serán como el petróleo para el pasado. Y si eso es así, nosotros seremos la Arabia Saudí del mundo. -Las perspectivas son atractivas, ¿pero cuánto habrá que esperar? -Los resultados no se verán a corto plazo. Estoy casi seguro que yo agotaré mis años de gestión sin que se note el cambio. Pero estoy convencido de que los próximos ministros y los ciudadanos del futuro notarán la diferencia. -¿Se ha conseguido frenar la deforestación? -Con respecto a eso tenemos algunos datos interesantes. Por ejemplo, hemos conseguido reducir las quemas un 96%. La deforestación avanza, pero lo cierto es que el ritmo decrece.