«Casi Feliz», la comedia «made in Argentina» de Netflix para la cuarentena

Su creador afirma que han intentado contar una historia en la que cualquiera pueda reconocerse


Buenos Aires / EFE

Netflix estrena este viernes Casi Feliz, la nueva apuesta made in Argentina de la plataforma estadounidense protagonizada por el cómico y presentador radiofónico Sebastián Wainraich, también creador de la serie junto al director, Hernán Guerschuny. «Pensábamos hacer una presentación con prensa, amigos, colegas, gente que trabajó en la serie y, obviamente no se va a poder», se resigna Wainraich en una entrevista por videoconferencia con Efe durante la cuarentena impuesta en el país austral.

Wainraich interpreta en esta comedia, compuesta por diez episodios, a un personaje que tiene mucho en común con él mismo: presenta un programa de radio, hace monólogos; es hincha de Atlanta, un modesto equipo de fútbol de Buenos Aires, y hasta se llama «Sebastián».

«Se puede rozar en muchos puntos», reconoce el cómico quien explica que mucho de lo que pasa en la serie parte de una anécdota real que «se va para cualquier lado» a medida que avanza el capítulo.

Un rodaje «furioso» para una serie global

Sebastián (el de la serie) es un hombre reconocido por su programa de radio que lidia a la vez con un divorcio de una mujer (Natalie Pérez en la ficción) por la que aún siente algo y con la que tiene dos niños y con sus propios problemas derivados de su trabajo, su vida o simplemente su imaginación, explica el creador de la comedia.

Pese a que ya había grabado un monólogo con la plataforma americana, Casi Feliz es la primera experiencia de Wainraich en una serie con Netflix, y para llevarla a cabo se embarcó en un «rodaje furioso» de 8-9 semanas que recuerda con «nostalgia» y en el que agradeció no tener que trabajar a «mil kilómetros por hora» como ocurre en televisión. Esta ficción suponía un reto para sus creadores: escribir una serie que se podría ver en los más de 190 países en los que está presente Netflix.

Wainraich afirma que han intentado contar una historia en la que cualquiera puede reconocerse -un hombre de mediana edad en la gran ciudad- pero con muchos detalles locales, ya que «tratar de conformar a todo el mundo va camino al fracaso porque es imposible». No obstante, incluso el propio título de la serie remite a una sensación universal como es la imposibilidad de ser completa y absolutamente feliz por bien que le vayan a uno las cosas.

«Hay una presión del exterior. Tienes que ser feliz, tienes que disfrutar, tienes que pasarla bien y pasa sobre todo en esta época (la cuarentena): ves en Instagram cómo todos la están pasando genial, comen genial, hacen gimnasia (…), entonces vos te sentís frustrado», señala el creador de la serie.

Un casting «genial»

Los problemas, «reales o inventados», del locutor de radio al que da vida Wainraich, los pasa rodeado de un elenco de secundarios que, en muchas ocasiones, roban el protagonismo en escena al protagonista para brindar momentos memorables fuera de la trama principal.

Es el caso de los padres de Sebastián en la ficción, interpretados por los actores argentinos Hugo Arana y Adriana Aizemberg, o de una amiga de la infancia que pide un favor al protagonista en otro episodio a la que pone cara Pilar Gamboa. 

Un «casting genial», según el creador de la serie, que no solo se ve envuelto en situaciones disparatadas o cómicas, sino que también tiene momentos en los que se intuye una ácida mirada a la sociedad. Por ejemplo, en el trailer de la serie se ve cómo el protagonista tiene un encontronazo con un empresario que, tras contratarle, le confiesa que quiso ser como Sebastián un tiempo, pero luego «trabajó».

Wainraich subraya que aquellos que trabajan de lo que les gusta son «vistos de reojo» por el resto como si eso no fuera un empleo equiparable a otros como ser contable o abogado.

«Hay una cultura judeo-cristiana de que el trabajo no te tiene que gustar, tiene que ser sacrificado, tienes que sufrir y me parece una tontería», concluye Wainraich, quien lleva trabajando en la radio desde los 16 años. 

El cómico tenía programada una gira teatral con su obra Frágil que no sabe cuando podrá retomar por la restricciones impuestas para frenar la expansión del coronavirus. Hasta que pueda volver a los escenarios, sigue con su trabajo diario en la radio, un medio «que genera una fidelidad y una lealtad que no genera otro», y asegura que ya cuenta con anotaciones para segunda temporada de Casi Feliz.

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